El 2 de septiembre de 1886, cuando Tres Arroyos era todavía una localidad joven y el ferrocarril recién comenzaba a cambiar su destino, empezó una historia industrial que, 140 años después, continúa formando parte de la identidad de la ciudad: la fabricación de fideos.
Una investigación doctoral de la Universidad Nacional de La Plata ubica exactamente en aquella fecha la creación de la primera fábrica fideera local y la atribuye a Fidel Fossati y Luis Vizzolini. Sin embargo, otros registros históricos tresarroyenses presentan una versión diferente: La Voz del Pueblo señala que el establecimiento nació con Fossati en 1886 y que Vizzolini llegó a la ciudad recién en 1889, mientras que otra reconstrucción histórica ubica en 1906 el momento en que Luis Vizzolini tomó las riendas de la fábrica conocida como El Progreso.
Más allá de esa diferencia sobre los primeros años, lo que ocurrió después está mucho mejor documentado. Aquella pequeña industria terminó convirtiéndose en uno de los nombres más reconocibles de Tres Arroyos durante buena parte del siglo XX.

De una pequeña fábrica a una marca conocida en todo el país
El INTA reconstruyó la evolución de aquella industria y ubica sus antecedentes a fines del siglo XIX en una pequeña fábrica de pastas frescas llamada El Progreso. En 1930 se constituyó formalmente Luis Vizzolini e Hijos, dando comienzo a una etapa de crecimiento que llevaría el apellido tresarroyense a las góndolas de buena parte de la Argentina.
Pero detrás de los fideos hubo otra historia profundamente ligada al distrito: la del trigo candeal.
Hacia 1915, los hermanos Vassolo comenzaron a multiplicar en campos de la zona semillas de candeal traídas desde Italia. Cuando consiguieron suficiente producción necesitaban saber si aquel trigo servía realmente para fabricar buenas pastas. Fue entonces cuando recurrieron a Vizzolini, que tenía molino semolero y fábrica de fideos en Tres Arroyos.
Según reconstruyó Antonio Diez, Vizzolini molió aquel trigo, lo probó y dio un veredicto tan breve como decisivo: “Avanti”. La experiencia funcionó. Años después, en 1927, el volumen producido en la zona ya permitía exportar ese candeal a Italia y el denominado “Trigo Tipo Vassolo” se transformó en una referencia de calidad industrial.
De esta manera, campo e industria comenzaron a alimentar una relación que terminaría distinguiendo a Tres Arroyos durante décadas.

El apellido Vizzolini se convirtió en sinónimo de fideos
Con el tiempo, la empresa incorporó pastas secas, amplió instalaciones y desarrolló una red comercial que trascendió ampliamente los límites de la ciudad. La marca llegó a posicionarse como la tercera del país en pastas elaboradas con trigo candeal, según recordó la propia familia.
En 1996, después de décadas en manos locales, la fábrica fue vendida a Nabisco. Posteriormente pasó por diferentes grupos empresarios hasta que la histórica planta ubicada junto a las vías dejó definitivamente de producir en diciembre de 2015.
Parecía el final de una historia de más de un siglo. Pero la relación de Tres Arroyos con los fideos ya había echado raíces demasiado profundas.

140 años después, Tres Arroyos sigue fabricando pastas
En 1991 había nacido en el Parque Industrial Molinos Tres Arroyos, inicialmente dedicada a la molienda de trigo. En 2003 la empresa comenzó a producir pastas secas con tres líneas capaces de elaborar unas 80 toneladas diarias.
Desde entonces siguió creciendo. Según información actual de la propia compañía, hoy dispone de seis líneas de producción de pasta seca con una capacidad total de 510 toneladas por día, además de un molino específico para trigo candeal.
Así, aquella pequeña fábrica que comenzó a funcionar cuando Tres Arroyos todavía estaba dando sus primeros pasos terminó anticipando algo que difícilmente podían imaginar sus pioneros.
Pasaron 140 años, cambiaron las familias, las marcas, las máquinas y hasta las fábricas. Pero hay algo que permanece: en Tres Arroyos, la historia del trigo y la historia de los fideos siguen estando íntimamente unidas.









Esa fábrica la conozco muy bien. Nosotros vivíamos en la esquina de la fábrica y mi hermano era muy amigo de Alberto Vizzolini hasta fueron socios en un emprendimiento en Oriente . En el patio interior muchas veces nos encontrábamos varios amigos y se jugaba al futbol. Y en la foto superior, a la izquierda en la planta alta vivía una de las hijas, hoy no recuerdo el nombre. La fábrica sobre la calle Sarmiento tenia como 4 silos de cemento para acopiar cereal, es decir que la fabrica en un momento dado se había ampliado desde la Av. Moreno hasta la calle Sarmiento. Cuantos recuerdos, estamos hablando de la década del 50 y 60.