El 12 de agosto de 2010, Tres Arroyos hizo historia. Una ley heredada de la dictadura había mantenido a las cooperativas fuera de la televisión durante décadas. Cuando esa puerta finalmente se abrió, la respuesta de la ciudad fue contundente: 22.300 firmas en apenas 15 días.
A las seis de la tarde del 12 de agosto de 2010 apareció la señal. Sonó el Himno a Tres Arroyos y Canal 9 CELTAtv comenzó a transmitir.
Detrás de aquella primera imagen había siete años de espera, una prohibición legal, una alianza poco habitual para conseguir la frecuencia y un galpón en desuso que debió convertirse, contrarreloj, en un estudio de televisión.
Pero, sobre todo, había 22.300 firmas de vecinos que habían pedido que la Cooperativa Eléctrica de Tres Arroyos tuviera su propio canal.
La televisión que las cooperativas no podían hacer
La CELTA quería ingresar al negocio de las telecomunicaciones desde comienzos de la década del 2000. El proyecto, sin embargo, chocaba con dos problemas: la situación económica de la entidad y una legislación que impedía a las cooperativas prestar servicios audiovisuales.
La restricción provenía de la Ley de Radiodifusión sancionada durante la última dictadura militar. Durante años, las cooperativas pudieron llevar electricidad, agua, telefonía y otros servicios a sus comunidades, pero no tener una señal de televisión.
La sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en octubre de 2009, modificó ese escenario. La CELTA recuperó aquel viejo proyecto, pero antes de avanzar quiso saber si los asociados realmente lo querían.
En enero de 2010 distribuyó una consulta entre los aproximadamente 23.000 titulares de medidores eléctricos de Tres Arroyos.
La respuesta superó cualquier expectativa: en solo 15 días reunió 22.300 firmas. Según relató entonces Nicolás Ambrosius, presidente de la cooperativa, eran los propios vecinos quienes buscaban las planillas para poder sumarse. La documentación periodística de aquellos días describió aquella adhesión como el empujón definitivo.
De un galpón en desuso a un estudio de televisión
Dos semanas después de cerrar la consulta, la CELTA comenzó a reacondicionar un galpón que estaba en desuso, lindero a su sede de Sarmiento 439.
La transformación fue realizada por trabajadores de la propia cooperativa. Allí se construyeron la recepción, la redacción, la sala de reuniones, el control central, las islas de edición y un estudio con capacidad para montar hasta tres programas diferentes.
La inversión inicial fue de 250.000 pesos de aquella época. Se instalaron cámaras digitales, iluminación fría, sistemas de edición no lineal y equipos preparados para una futura adaptación a la televisión digital.
Todavía quedaba un obstáculo: la CELTA no podía recibir inmediatamente una licencia propia.
La salida apareció mediante una alianza con un radioaficionado tresarroyense que poseía una frecuencia de baja potencia, pero no tenía posibilidades de explotarla. El privado aportó la licencia; la cooperativa, los estudios y toda la programación local.
Así nació Canal 9 CELTAtv: abierto, gratuito y con una señal que, según las pruebas de entonces, podía llegar más allá de la ciudad.
Trece programas hechos íntegramente en Tres Arroyos
La primera grilla tuvo seis horas diarias de producción local, entre las 18 y las 24. Durante el resto del día se retransmitían contenidos de Canal Encuentro.
El canal comenzó con 13 programas propios. Había un noticiero central, ciclos deportivos, infantiles, culturales y de entrevistas, espacios dedicados al campo, la actividad comercial y la vida social de la ciudad.
Toda la estructura estaba integrada por trabajadores tresarroyenses. Arrancó con ocho empleados de tiempo completo, además de colaboradores y una veintena de productores locales.
Algunos eran jóvenes que se habían ido a estudiar comunicación, televisión o cine y creían que nunca podrían regresar a trabajar de lo suyo. CELTAtv les permitió volver.
La aparición del canal también modificó el mapa de medios de Tres Arroyos. En aquel momento, Cablevisión era el único prestador de televisión paga de la ciudad. CELTAtv ofrecía una alternativa abierta, gratuita y centrada en lo que sucedía acá.
Para evitar que el proyecto afectara el servicio eléctrico, la cooperativa dejó asentado que no utilizaría dinero proveniente de esa actividad. Durante la primera etapa tampoco vendería publicidad local: el financiamiento llegaría mediante sus proveedores y otras entidades cooperativas. Así fue explicado públicamente antes de la salida al aire.
El día que Tres Arroyos fue mirado desde todo el país
La inauguración no quedó limitada a Tres Arroyos. El acto fue transmitido mediante la red cooperativa Colsecor y pudo verse en más de 130 localidades del interior.
Lo que ocurría en aquel estudio construido dentro de un viejo galpón era observado por cooperativas de toda la Argentina. Tres Arroyos se había convertido en el primer lugar del país donde una organización civil ponía en funcionamiento su propio canal abierto después de la nueva Ley de Medios. La Nueva registró el acontecimiento al día siguiente.

Con el tiempo, CELTAtv llegó a producir 24 programas y ocho horas diarias de contenido local. Se convirtió en la mayor productora televisiva cooperativa del país y en una de las más importantes del interior argentino. Después vendrían las licencias para televisión por cable e Internet y una estructura que hoy administra miles de servicios en todo el distrito.
Pero todo empezó antes: con una planilla que pasó de mano en mano, 22.300 firmas y un galpón que dejó de juntar polvo para empezar a mostrar a Tres Arroyos.
Hace 16 años, la ciudad no recibió simplemente un nuevo canal. Lo pidió y ayudó a hacerlo posible.





