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El Parque Hotel cumple 62 años: de Borges y Soda Stereo a la nueva vida de un símbolo de Tres Arroyos

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El sábado 19 de septiembre de 1964, en la esquina de Moreno y Pellegrini, Tres Arroyos estrenaba un edificio que buscaba poner a la ciudad a la altura de una época de crecimiento. El nuevo Parque Hotel fue presentado entonces como una obra de gran jerarquía, moderna, ambiciosa y capaz de transformar una actividad hotelera que todavía tenía mucho por desarrollar.

Sesenta y dos años después, la historia vuelve a esa misma esquina. Apenas cuatro días antes del aniversario, la Sociedad Rural de Tres Arroyos inauguró nuevas instalaciones dentro del antiguo hotel. No es solamente una coincidencia de calendario: la propia entidad había sido una de las protagonistas del nacimiento del edificio en 1964.

Una esquina pensada como símbolo de progreso

La apertura del Parque Hotel fue impulsada por Juan J. Larsen. El proyecto y la dirección estuvieron a cargo de los arquitectos Roberto Raimondi y Alberto Quiroga, mientras que la Sociedad Rural realizó una operación clave: cedió su antigua sede para que allí pudiera levantarse el nuevo complejo.

La prensa de aquellos días hablaba de una “monumental obra”. La descripción permite entender lo que representaba en ese momento: no se trataba simplemente de sumar habitaciones, sino de construir un hotel con restaurante, confitería y espacios capaces de recibir viajeros, empresarios, artistas y visitantes que llegaban a una ciudad cada vez más conectada con la región y el país.

Con el paso de los años, el Parque Hotel llegó a disponer de 112 plazas y se convirtió también en parte de la vida cotidiana tresarroyense. Hubo cenas, encuentros, casamientos, reuniones, noches de bodas y domingos en los que la confitería y el restaurante formaban parte del paseo familiar.

El hotel donde Tres Arroyos se encontraba con el mundo

Buena parte de esa historia no quedó solamente en los grandes nombres, sino en quienes trabajaron allí durante décadas. En una entrevista de archivo, Cuito, Titi y Norita Vicente —conocidas durante años como “las chicas del Parque”— recordaron una época en la que llegaban en motoneta, se cambiaban antes de entrar y cuidaban hasta el peinado para cumplir con las formas del hotel.

También contaron los domingos llenos de familias, los grupos de cazadores que llegaban desde otros lugares y una cocina que debía responder a salones colmados. A través de su trabajo vieron pasar generaciones completas de tresarroyenses y, según recordaron, también conocieron allí a artistas, dirigentes y personalidades que visitaron la ciudad.

Entre todas esas visitas hay una que dejó una huella literaria difícil de igualar. El 29 de julio de 1970, Jorge Luis Borges llegó a Tres Arroyos para brindar una conferencia sobre Almafuerte. Lo acompañaba su traductor y colaborador Norman Thomas di Giovanni.

En una habitación del Parque Hotel, ambos terminaron el trabajo de la autobiografía de Borges que sería publicada ese mismo año en Estados Unidos. Durante mucho tiempo se contó localmente que allí había dictado la frase final del texto. Años después, Di Giovanni aportó una precisión: recordó a Borges recostado en una cama, mientras él escribía sentado en la otra y usaba la mesa de luz como escritorio; según su testimonio, las últimas palabras dictadas en Tres Arroyos fueron correcciones y agregados al tramo final. El dato no reduce la historia: confirma que una obra fundamental de Borges terminó de tomar forma dentro del hotel tresarroyense.

De Borges a Soda Stereo

Veinte años después, el Parque volvió a quedar ligado a otro nombre enorme de la cultura argentina. El 20 de noviembre de 1990, Soda Stereo llegó a Tres Arroyos en plena Gira Animal para tocar en el Gigante de Huracán.

Antes del recital, Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti participaron de una extensa conferencia de prensa dentro del Parque Hotel. Fotografías y videos conservados de aquella jornada muestran a la banda hablando con periodistas locales horas antes de uno de los recitales más recordados de la ciudad.

El hotel fue durante décadas ese lugar: una puerta de entrada para quienes llegaban a Tres Arroyos y, al mismo tiempo, un escenario donde los vecinos podían cruzarse con figuras que hasta entonces parecían lejanas.

El cierre y el silencio

La historia hotelera se interrumpió en marzo de 2020, cuando el establecimiento cerró sus puertas en el comienzo de las restricciones por la pandemia. Ya no volvió a funcionar como hotel y el cese formal de actividades llegó en febrero de 2021.

Después aparecieron los proyectos de reconversión. En los pisos superiores comenzó el desarrollo de departamentos, mientras la Sociedad Rural avanzó con la adquisición y recuperación de sectores de planta baja y primer piso.

Era el final de una etapa, pero no necesariamente el final del edificio.

Sesenta y dos años después, la historia vuelve al comienzo

El 15 de septiembre de 2026, a cuatro días del 62° aniversario de aquella inauguración, la Sociedad Rural abrió oficialmente sus nuevas instalaciones en el ex Parque Hotel. El espacio recuperado incluye oficinas, sala de reuniones, cocina y un salón destinado a distintas actividades.

La coincidencia encierra algo más profundo. En 1964, la Rural había cedido su antigua sede para permitir que el Parque Hotel naciera. Seis décadas después, la misma institución volvió a ocupar una parte central del edificio y encabezó su recuperación.

Ya no hay huéspedes entrando con valijas ni mozos atravesando el restaurante lleno. Pero la esquina de Moreno y Pellegrini sigue formando parte de la vida de Tres Arroyos. El hotel cerró; el edificio, en cambio, todavía tiene historia para contar.

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