sábado, junio 13, 2026
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Kicillof en Tres Arroyos: gira de fotos, despilfarro y un pueblo relegado

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Acto 1: Primer foto. La entrega de la ambulancia en Orense – Una foto que costó demasiado

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, inició su gira política por el distrito de Tres Arroyos con la entrega de una ambulancia de alta complejidad y equipamiento médico en la localidad de Orense. Lo acompañaron el intendente Pablo Garate, el ministro de Salud Nicolás Kreplak y un extenso grupo de funcionarios, en un despliegue que dejó en evidencia una vez más la lógica que rige este tipo de actos: primero la foto, después el pueblo.

La ambulancia, que ya estaba disponible y lista para su uso, no pudo entrar en funcionamiento hasta que el gobernador y su comitiva llegaran a sacarse la foto. Este no es un caso aislado, sino una metodología que se repite: Kicillof afirmó haber entregado 340 ambulancias en toda la provincia, lo que implica 340 localidades que debieron esperar la llegada del gobernador y su estructura para poder utilizar un recurso esencial de salud pública. Mientras tanto, los vecinos que podrían haber necesitado esa ambulancia simplemente tuvieron que esperar.

El evento no solo significó una demora innecesaria en la habilitación de un recurso sanitario vital, sino que también se tradujo en un gasto significativo para la comunidad. Los salarios del gobernador, del intendente y de todos los funcionarios que participaron del acto son financiados con el dinero de los contribuyentes. Sin embargo, en lugar de estar dedicados a la gestión y administración eficiente de los recursos públicos, se destinaron a una puesta en escena cuya única finalidad fue el lucimiento personal de los políticos presentes.

El costo de este tipo de eventos no es solo simbólico: ¿cuánto dinero se gasta en trasladar a ministros, asesores y personal del gobierno a cada acto? ¿Cuánto nos cuesta que en lugar de cumplir con sus funciones, se dediquen a recorrer la provincia en busca de fotos y aplausos? Lo que ocurrió en Orense es un claro ejemplo de cómo el mal uso de los fondos públicos no es un problema ajeno: sucede en nuestro propio distrito, a la vista de todos.

Además del acto en Orense, durante la jornada se firmó un acta de cooperación con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para destinar más de 205 millones de pesos a la Fiesta Provincial del Trigo.

Es decir, mientras la provincia enfrenta graves problemas de infraestructura y necesidades básicas sin resolver, el gobierno provincial optó por asegurar la financiación de un evento. ¿Cuáles son las prioridades reales?

En tiempos de crisis, con necesidades urgentes en salud, infraestructura y educación, ¿Es realmente prioritario destinar 205 millones de pesos a un evento recreativo?

¿Para quién gobiernan? Un acto vacío de apoyo popular

Más allá del despliegue logístico y económico, lo más llamativo del acto en Orense fue la escasa convocatoria. Orense es una localidad de aproximadamente 2.200 habitantes y, sin embargo, en la convocatoria apenas se vieron unas 40 o 50 personas, incluso contando al equipo del gobernador y del intendente. Aun en la estimación más generosa, la asistencia no llegó ni al 10% de la población local.

Este dato es especialmente llamativo en un gobierno que se autoproclama popular y que basa gran parte de su discurso en el respaldo del pueblo. Sin embargo, cuando se concreta una visita oficial con la presencia del gobernador y su gabinete, la gente no aparece. ¿Dónde está ese apoyo popular que dicen representar? Si el objetivo de estos actos es fortalecer la imagen del gobierno, la realidad demuestra todo lo contrario: una puesta en escena con muy pocos espectadores.

Al menos en esta ocasión, parece que el intendente Pablo Garate y su equipo decidieron no utilizar las combis municipales destinadas al traslado de vecinos para acudir al acto, un recurso que en otras oportunidades ha sido empleado para engrosar la presencia de funcionarios en este tipo de eventos.

Por último, esperamos que el mate que nuestro querido gobernador tomó durante su estadía en la región no haya sido con agua de la canilla, ya que todavía no se han aclarado las preocupaciones sobre la posible contaminación con arsénico.

El recorrido del gobernador no terminó allí. Luego de la entrega de la ambulancia en Orense, la gira política continuó con un segundo acto en Claromecó, donde se llevó a cabo la firma de convenios y la puesta en marcha de nuevas inversiones.

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Acto 2: Segunda foto. La reunión con los sectores productivos en Claromecó – Un encuentro de espaldas a la realidad

Luego de su paso por Orense, Axel Kicillof y su equipo se trasladaron a Claromecó para encabezar una reunión con representantes de distintos sectores productivos de Tres Arroyos y la región. Según el discurso oficial, el objetivo era “escuchar las preocupaciones de los empresarios, productores y emprendedores locales”, aunque lo que quedó en evidencia fue otra puesta en escena con el mismo esquema de siempre: una foto cara, baja convocatoria y pocas respuestas concretas.

En la reunión estuvieron presentes ministros, funcionarios provinciales y municipales, y el intendente Pablo Garate, además de representantes de sectores agrario, industrial, turístico, cultural y científico. También se firmó un acta de cooperación con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para destinar 205 millones de pesos al desarrollo de la Fiesta Provincial del Trigo.

¿Cuántos productores realmente fueron escuchados?

Al igual que en los actos anteriores, la convocatoria fue mínima. En un distrito con miles de productores, emprendedores y comerciantes, la asistencia al encuentro fue de unas 200 personas, contando a los propios funcionarios y allegados políticos.

Si la intención es mostrar un gobierno en sintonía con la realidad productiva, ¿cómo se explica la baja participación? Si este tipo de reuniones fueran realmente un espacio de diálogo efectivo, deberían contar con la presencia masiva de los actores del sector. ¿Acaso los productores y empresarios no fueron invitados o directamente no se sienten representados por este gobierno?

El «ajuste» para algunos, pero no para la política

Durante su intervención, Kicillof criticó el ajuste económico del gobierno nacional, afirmando que perjudica a las grandes mayorías y destruye la producción y el trabajo. Sin embargo, en ningún momento hizo mención a los gastos del propio Estado provincial en actos como este.

  • ¿Cuánto costó trasladar a todo el gabinete a Claromecó?
  • ¿Cuánto pagamos en viáticos, seguridad y logística para este evento?
  • ¿El gobernador y los funcionarios estaban ahí para gestionar soluciones o para seguir en campaña?

Mientras el discurso oficial se centra en defender el “rol del Estado”, los recursos públicos se siguen utilizando para eventos políticos con un impacto mínimo en la vida real de la gente.

Un encuentro que evitó los temas incómodos

A pesar de que los problemas del agua y la crisis hídrica de la región son una de las mayores preocupaciones de la comunidad productiva, el gobernador no hizo mención a este tema. Tampoco hubo referencias claras a los impuestos provinciales que afectan al sector productivo, ni se ofrecieron medidas concretas para aliviar la situación económica de las pymes y los productores locales.

El evento cerró sin grandes anuncios ni respuestas claras. Un encuentro más, una foto más, un gasto más.

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Acto 3: Tercer foto. La inauguración del Conservatorio – ¿Una ceremonia para quién?

Luego de su paso por Orense, el gobernador Axel Kicillof se trasladó a Tres Arroyos para participar en la inauguración del nuevo edificio del Conservatorio Provincial de Música. Acompañado por el intendente Pablo Garate y el director general de Cultura y Educación, Alberto Sileoni, el mandatario bonaerense recorrió las instalaciones y destacó la importancia de la inversión en educación. Sin embargo, este evento dejó en evidencia una vez más la tendencia de priorizar la imagen política sobre las verdaderas necesidades de la comunidad educativa.

¿Quiénes no estuvieron en la inauguración?

Llama la atención que la inauguración del conservatorio no contó con la presencia de los estudiantes ni de los docentes de la institución. La propia directora del Conservatorio, Romina Piatti, había anticipado (en principio) en declaraciones a LU24 que la actividad sería una simple recorrida por las instalaciones, sin utilizar el término «inauguración». Evidenciando la falta de participación de lo directivos desde un principio. No obstante, desde el municipio y el protocolo provincial se organizó una ceremonia oficial sin la participación activa de quienes realmente dan vida a la institución.

Además, sorprende la ausencia de concejales y funcionarios de la oposición, quienes jugaron un rol clave en la concreción de esta obra. ¿No fueron invitados, se decidió deliberadamente excluirlos? La falta de reconocimiento al trabajo conjunto y la omisión de estas figuras políticas refuerzan la idea de que la prioridad es la propaganda, no la educación, ni el pueblo.

¿De quién es realmente este logro?

Otro dato que descoloca es que entre los pocos invitados especiales estuvo el exintendente Carlos Sánchez, cuya gestión inició esta obra.

El propio Kicillof reconoce al invitarlo, que la concreción del Conservatorio fue resultado de esfuerzos previos a la actual gestión de Pablo Garate, lo que marca una contradicción incómoda para el intendente actual, quien intentó capitalizar el acto como un logro propio de su gestión.

En este contexto, ¿es legítimo que la actual gestión se atribuya exclusivamente este logro, cuando claramente es el resultado de un esfuerzo compartido con administraciones anteriores?

Más fotos, menos soluciones

El problema de fondo no es la construcción del Conservatorio en sí, sino el patrón que se repite: una obra pública se convierte en el escenario de un acto político donde lo que menos importa es la comunidad. Mientras tanto, siguen sin resolverse problemas urgentes como la crisis del agua en Tres Arroyos, la falta de respuestas sobre la posible contaminación con arsénico y las deficiencias edilicias en muchas escuelas de la provincia.

Si la educación es realmente una prioridad, ¿por qué las inversiones no se destinan a solucionar los problemas urgentes de las escuelas en lugar de enfocarse en inauguraciones vistosas?

¿Cuántos otras obras están esperando que el gobernador llegue con su comitiva para poder empezar a funcionar?

Si el objetivo es mejorar la educación, ¿por qué la gestión provincial sigue priorizando la foto antes que la solución de los problemas reales?

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Acto 4: Cuarta foto. La pileta municipal – Un lujo millonario en tiempos de crisis, la foto más costosa para Tres Arroyos.

Después de su paso por el Conservatorio Provincial de Música, Axel Kicillof y Pablo Garate llegaron a la pileta municipal para recorrer las instalaciones y destacar la inversión realizada. La obra costó 610 millones de pesos, financiados con el Fondo Educativo, un monto considerable en un contexto donde la comunidad enfrenta problemas estructurales sin resolver.

El gobernador defendió la decisión de financiar la pileta, argumentando que la recreación y la cultura también son parte del bienestar de la comunidad. Sin embargo, la pregunta que queda flotando es inevitable:

¿Era esta la prioridad en un distrito con falta de agua potable, problemas en la infraestructura escolar y necesidades básicas insatisfechas?

Una pileta de 610 millones mientras el agua no es potable

La ironía de este acto es evidente: mientras el gobernador y el intendente recorrían la pileta recién construida, la comunidad sigue sin confiar en el agua de la red debido a la posible contaminación con arsénico. Estudios recientes han indicado que el agua que sale de la canilla podría no ser segura para el consumo, pero hasta el momento no hubo una respuesta clara ni soluciones concretas por parte del gobierno municipal ni provincial.

Si hay dudas sobre la calidad del agua en Tres Arroyos, ¿con qué agua se llena la pileta municipal?

Si la salud pública y el acceso al agua potable fueran realmente una prioridad, los recursos deberían haberse destinado a garantizar un suministro seguro antes de inaugurar una obra recreativa. ¿Cuántas plantas de potabilización podrían haberse financiado con este presupuesto?

Un acto con poca gente y muchas dudas

Como ocurrió en los actos anteriores, la concurrencia fue mínima. En una ciudad de 55.000 habitantes, el evento apenas reunió a unas 200 personas, incluyendo funcionarios que deberían estar en sus despachos trabajando.

Si el gobierno insiste en que estas inversiones cuentan con un fuerte respaldo popular, ¿por qué la comunidad no acompañó masivamente la presentación de la obra? ¿Por qué cada acto del oficialismo tiene tan poca convocatoria?

Una gestión que prioriza la foto antes que la urgencia

El problema de fondo no es la pileta en sí, sino la lógica con la que se administran los recursos públicos. Una obra de este costo debería responder a una planificación clara de prioridades, no convertirse en un capricho político para sumar inauguraciones.

Mientras el agua sigue sin llegar a todos los hogares, las escuelas del distrito tienen problemas de calefacción y mantenimiento, y las dudas sobre la contaminación con arsénico siguen sin respuesta, el gobernador y el intendente prefieren cortar cintas en una pileta nueva y sacarse la foto para la campaña.

¿La felicidad del pueblo realmente pasa por inaugurar una pileta o por garantizar servicios básicos como agua potable, infraestructura escolar y acceso a la salud?

Conclusiones: Una gira política con el mismo patrón de siempre

La visita de Axel Kicillof a Tres Arroyos dejó en evidencia una estructura repetitiva que se repite en cada acto oficial:

  1. Primero la foto, después el pueblo
    • La ambulancia en Orense ya estaba disponible, pero los vecinos debieron esperar hasta que el gobernador llegara a sacarse la foto para poder utilizarla.
    • El Conservatorio de Música estaba listo desde diciembre, pero se retuvo su inauguración hasta que coincidiera con la agenda política.
    • Cada obra pública debe esperar a convertirse en un escenario político antes de estar al servicio de la comunidad.
  2. Baja convocatoria y un gobierno sin respaldo popular
    • En cada acto, la asistencia fue sorprendentemente baja, con unas 200 personas en promedio, contando funcionarios y allegados.
    • En Orense, con 2.200 habitantes, asistieron 40 o 50 personas.
    • En Tres Arroyos, con 55.000 habitantes, el evento apenas reunió a un pequeño grupo.
    • Si el gobierno se dice popular, ¿dónde está el apoyo de la gente?
  3. El despilfarro de recursos públicos
    • En tiempos de crisis económica, mientras el Estado exige ajustes y aumentos de impuestos, los funcionarios se trasladan con su equipo en una gira política que no resuelve problemas concretos.
    • Viáticos, seguridad, logística y traslados de ministros y asesores, todo pagado por el contribuyente, para actos con impacto mínimo en la realidad de los vecinos.
    • Se destinan 610 millones del Fondo Educativo a una pileta mientras las escuelas tienen problemas de infraestructura y falta de calefacción.
  4. Los problemas reales fueron evitados
    • El agua potable sigue siendo un problema sin resolver, con estudios que indican posible contaminación con arsénico, pero el tema no fue mencionado por el gobernador.
    • No hubo respuestas sobre los impuestos provinciales que afectan a las pymes y productores locales.
    • El acto con los sectores productivos no dejó medidas concretas, sino solo declaraciones y promesas.
  5. Los logros de la gestión local ni siquiera le pertenecen
    • En la inauguración del Conservatorio, el propio Kicillof reconoció que fue una obra iniciada en la gestión del exintendente Carlos Sánchez, dejando en evidencia que Garate solo se sube a logros ajenos.
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