En 1884, Tres Arroyos se convirtió oficialmente en una ciudad gracias a la visión del entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Dardo Rocha. Reconocido por ser el fundador de La Plata, Rocha buscaba fomentar el desarrollo de las regiones del interior bonaerense, y Tres Arroyos, ubicada estratégicamente en el sudoeste de la provincia, fue parte de su plan.
La ciudad fue pensada como un núcleo de conexión entre el litoral marítimo y las tierras productivas del interior. En ese contexto, el 24 de abril de 1884, se firmó el decreto que oficializó la fundación de la localidad, la cual fue nombrada en honor a los tres arroyos que confluyen en la región: Orellano, Del Medio y Seco, formando el Arroyo Claromecó.
Dardo Rocha, además de su rol político, dejó un legado arquitectónico en muchas ciudades que impulsó, y aunque no visitó personalmente Tres Arroyos en su etapa de fundación, su influencia marcó un antes y un después en la planificación de la ciudad. Este acto simbólico sentó las bases para la llegada del tren en 1886, que se convertiría en el principal motor de desarrollo económico y cultural de la región. Desde su origen, Tres Arroyos se destacó como un lugar de gran potencial, atrayendo a comunidades inmigrantes, principalmente danesas y neerlandesas, que aportaron riqueza cultural y crecimiento sostenido.






