En resumen, si andás corto de tiempo
Guillermo Toucedo ejerció como veterinario en Tres Arroyos en los años 50, se animó a competir con un Ford en el Turismo Carretera y luego se convirtió en profesor universitario y autor de una obra que sigue siendo bibliografía en 2026.

Guillermo Toucedo fue veterinario en Tres Arroyos en la década de 1950, pero su historia tomó un camino inesperado: mientras ejercía la profesión también se animó a competir con un Ford en el Turismo Carretera. Más de siete décadas después, su nombre aparece tanto en los registros históricos del automovilismo como en documentos universitarios y bibliografía veterinaria.
La historia local fue recuperada por Omar Eduardo Alonso. Según su reconstrucción, Toucedo atendía en la veterinaria de Jorge Vallejo y fue el primer veterinario contratado por la entonces naciente Sociedad Rural de Tres Arroyos. Alonso también señala que, durante su permanencia en la ciudad, intentó competir en Turismo Carretera.
Guillermo Toucedo: del trabajo veterinario en Tres Arroyos al Turismo Carretera
Los registros históricos de la categoría permiten precisar aquella aventura. En una competencia de 1950, Toucedo figura al volante de un Ford y con resultado DNF, la sigla utilizada para señalar que no terminó la carrera. En 1951 su nombre volvió a aparecer, también con Ford, aunque esa vez figura como DNS: estaba inscripto pero no largó.
Fue un paso breve por el automovilismo, pero alcanza para dejar una postal difícil de imaginar hoy: un veterinario que trabajaba en el Tres Arroyos de los años 50 y que, al mismo tiempo, buscaba su lugar en el Turismo Carretera de las viejas cupecitas y las largas pruebas de ruta.
La otra carrera de Toucedo llegó mucho más lejos
Su recorrido profesional continuó en La Plata. Documentación de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Plata lo registra como profesor titular de Patología Quirúrgica y Podología, área vinculada, entre otras cuestiones, al estudio y tratamiento de los miembros y los pies de los animales.

En 1977 publicó El arte de herrar, una obra dedicada al herraje, los aplomos, la anatomía de los miembros y la fisiología del pie. El catálogo de la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP conserva la obra y registra una tercera reimpresión realizada en 1999.
Un libro de 1977 que todavía se usa en 2026
El dato que termina de volver extraordinaria esta historia aparece casi medio siglo después. El programa oficial de capacitación de la Policía Bonaerense para 2026 incluye El arte de herrar entre la bibliografía de sus cursos de Herrado en Equinos. En el documento se indican expresamente capítulos de la obra de Toucedo para la formación del personal.
Es decir: aquel veterinario que alguna vez atendió animales en Tres Arroyos y que se subió a un Ford para probar suerte en el Turismo Carretera terminó dejando un conocimiento que todavía se utiliza 49 años después de la publicación de su libro.

Este 6 de agosto, Día del Veterinario, su historia ofrece una manera distinta de mirar el pasado local. Toucedo no fue solamente el profesional que pasó por una veterinaria tresarroyense ni el hombre que intentó correr en TC: su trayectoria unió a Tres Arroyos, el automovilismo, la universidad y el mundo del caballo de una forma que hoy parece improbable.
Quizás su nombre ya no sea familiar para la mayoría. Pero durante un tiempo, una historia enorme y singular también formó parte de Tres Arroyos.





