La obra pública ajena
Los libertarios descubrieron la importancia de la obra pública y hasta la festejan (obviamente, la ajena) Mientras el Gobierno nacional mantiene sin ejecutar fondos destinados a las rutas, en Tres Arroyos exigen inversiones municipales y aparecen en los actos de las obras que financian otros gobiernos.
hipocresía, según RAE: Fingimiento de cualidades, opiniones, sentimientos o valores contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan
Por Elmalpensado
Los libertarios descubrieron que la obra pública es importante. No en el Gobierno nacional, no si se trata de las rutas, por supuesto, la motosierra que recorta hasta medicamentos es para ellos un orgullo. Los puestos a dedo en Tres Arroyos ahora reclaman pavimento, mantenimiento de calles y obras que consideran indispensables para los vecinos.
Durante la última sesión, Ignacio Schena, en uno de sus grandes delirios libertarios (que empezaron en 2025, antes de eso se desconocía por completo su existencia e ideas), aseguró que los recursos municipales existen. «La plata está, lo que pasa que está mal gastada», sostuvo mientras reclamaba inversiones. Digo delirios porque la plata no está, lo dice incluso Milei. Y si está mal gastada, el concejal debería exponer dónde y cómo.
Entre 2024 y mayo de 2026, el Gobierno de Milei recaudó más de 1,5 billones de pesos destinados al Sistema Vial Integrado, pero ejecutó apenas el 26,2% en obras.
La plata está, Schena. Lo que pasa es que no está llegando a las rutas, pero en este caso te quedás callado.
Y hablando de quedarse callados, recuerdo cuando fui a preguntarle al concejal Giordano precisamente por estos fondos. Lejos de dar explicaciones, terminó en el típico tono autoritario de un concejal limitado de respuestas al que su única opción es escapar. Para exigirle obras al Municipio te sobra el relato, pero cuando hay que responder por las decisiones del Gobierno nacional, desaparecen. Es que con relatos respondemos todos, el problema aparece cuando no hay ideales.
Tampoco está de más recordar cuando los libertarios pusieron trabas al convenio para construir diez viviendas destinadas a policías, que finalmente se aprobó con la abstención de su bloque. Pero para festejar políticas ajenas no faltan, como ocurrió con el sorteo de las 120 viviendas construidas por la Provincia, asistieron tres concejales libertarios.
Los que vienen a gobernar mejor
Schena y los puestos a dedo pretende hacernos creer que la plata está y que el Municipio la administra mal. Bueno, pero ¿qué es exactamente lo que está mal? ¿Dónde están los números? ¿Qué harías vos? ¿Cuál es tu propuesta? Porque para decir que los demás gobiernan mal sobran candidatos, pero cuando llega la hora de explicar cómo lo harían mejor, la única respuesta es que el otro lo hace mal.
Y hablando de gobernar mejor, conviene recordar quiénes son estos supuestos renovadores de la política. Giordano y Bartneche llegaron desde Juntos por el Cambio, mientras Alejandro Finocchio, que trabajó más de 18 años en la Municipalidad durante el vecinalismo (me viene Podestá a la memoria tildando de traicionera a Calvo ¿Querés traicion? Ahí tenes traición) terminó conduciendo el armado libertario. En el camino quedaron los militantes originales, que denunciaron haber sido desplazados por la vieja política que el espacio prometía combatir. Después vinieron otras denuncias de autoritarismo, como la de Vanesa Piacquadío. Hablo de esa conducción y de su armado, no de Roxana Calvo, que se incorporó mucho después.
¿Esta es la gente que pretende convencernos de que va a gobernar mejor? ¿Con qué autoridad moral vienen a hablar de honestidad y renovación quienes llegaron al poder partidario en medio de semejantes denuncias?
Lo unico que tienen de libertarios es que Milei también nos prometió que iba a hacer las cosas mejor, que el ajuste lo iba a pagar la casta y no los trabajadores. Hoy, mientras la vieja política encontró su lugar dentro del propio Gobierno, el programa Remediar pasó de un listado nacional de 75 principios activos a uno de apenas seis. La motosierra, que supuestamente venía por los privilegios de los políticos, terminó alcanzando hasta los medicamentos de los pobres, que son quienes dependen de la salud pública.
Y acá está la cuestión: si para quedarse con un espacio político fueron capaces de llevarse puestos a sus propios militantes, ¿qué garantías tiene el vecino?
Porque prometer que van a gobernar mejor es fácil. Milei también lo prometió. Lo difícil es explicar cómo. Y mucho más difícil todavía es demostrar que uno no es exactamente aquello que vino a combatir.
Los que pagan la fiesta
Y termino con una apreciación personal. A mí no me alcanza con que un grupo de políticos venga a decirme que va a gobernar mejor, especialmente cuando se presenta como una renovación, pero sus principales referentes vienen de las estructuras políticas de siempre y su llegada estuvo acompañada de denuncias de desplazamientos y autoritarismo.
Milei prometió que iba a terminar con los privilegios de la casta y que el ajuste no iba a caer sobre los trabajadores. Hoy tenemos recortes que afectan directamente a quienes dependen de los servicios públicos, mientras los dirigentes que venían a combatir la vieja política conviven con ella dentro del propio Gobierno.
Ya tenemos bastante con las consecuencias económicas de las decisiones nacionales como para no preguntarnos qué haría un eventual gobierno municipal de este mismo espacio. ¿Qué gastos recortaría? ¿Qué servicios sostendría? ¿Qué derechos considera prescindibles? Hasta ahora escuchamos muchas críticas y demasiadas promesas, pero pocas explicaciones.
Porque hay algo que tengo muy claro: cuando un político habla de sacrificios que él no tiene que hacer, conviene mirar bien quién termina pagando la cuenta (no puedo dejar de recordar a Schena leyendo las estadisticas de la pobreza) Y cuando los que prometen honestidad y renovación llegan rodeados de los mismos contactos, acuerdos y dirigentes que decían combatir, desconfiar es un acto de sensatez.
Con el verso de que el ajuste lo iba a pagar la casta ya vimos cómo terminamos los laburantes. Con ese mismo verso intentan ustedes hacer politica en Tres Arroyos, incluso siendo casta y despues de pisarle la cabeza a sus propios militantes.









