miércoles, mayo 20, 2026
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Pusimos bajo las declaraciones de Garate sobre la salud y la comparamos con otros municipios

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En resumen, si andás corto de tiempo

El intendente Pablo Garate afirmó que Tres Arroyos tuvo que poner casi $1.500 millones extra en el Hospital Pirovano y advirtió que los municipios están sosteniendo un sistema de salud colapsado. El dato local necesita cruzarse con la ejecución presupuestaria, pero el contexto general se comprueba: municipios gobernados por radicales, vecinalistas, Juntos por el Cambio y sectores libertarios también reportan déficit, deudas de obras sociales, más demanda hospitalaria y mayor presión sobre los recursos municipales.

Noticia completa

El intendente Pablo Garate volvió a poner sobre la mesa una de las discusiones más sensibles para Tres Arroyos: el estado del sistema de salud municipal. En declaraciones recientes, afirmó que el Municipio tuvo que destinar casi $1.500 millones extra al Hospital Pirovano y sostuvo que los gobiernos locales están sosteniendo un sistema sanitario cada vez más exigido.

El dato puntual de los $1.500 millones requiere ser contrastado con la ejecución presupuestaria local. Pero el contexto general sí tiene respaldo: el Presupuesto 2026 de Tres Arroyos fija para el Centro Municipal de Salud un gasto de $19.208 millones, con una transferencia desde la Administración Central de más de $17.068 millones.

Además, la tensión sanitaria local no empezó ahora. En septiembre de 2024, el Municipio ya había declarado la emergencia sanitaria por falta de médicos para cubrir emergencias en el Hospital Pirovano, en un escenario marcado por más demanda y dificultades para sostener servicios básicos.

La pregunta central es si se trata de un problema local, partidario o estructural. Y al mirar otros municipios bonaerenses, la respuesta parece bastante clara: la crisis sanitaria municipal atraviesa a distritos gobernados por distintos espacios políticos.

En Balcarce, gobernado por Esteban Reino, dirigente radical, el hospital municipal enfrenta un déficit cercano a los $1.000 millones. Allí también se denuncian deudas de IOMA y otras obras sociales, guardias sobrecargadas y turnos cada vez más difíciles de absorber.

En Trenque Lauquen, administrado por Francisco Recoulat, de Juntos por el Cambio, el área de salud proyecta un déficit de entre $4.000 y $5.000 millones. El distrito sostiene dos hospitales, centros de atención primaria y servicios de salud mental, con una demanda que crece y recursos que no alcanzan al mismo ritmo.

En Necochea, gobernado por Arturo Rojas desde el vecinalismo de Nueva Necochea, también se declaró la emergencia sanitaria. El Municipio informó una inversión superior a los $22.000 millones en salud, pero aun así enfrenta un déficit cercano a los $5.900 millones.

En 25 de Mayo, el intendente Ramiro Egüen, vinculado a sectores libertarios, describió una situación similar: caída de la medicina privada, mayor demanda sobre el hospital público y obras sociales con una deuda de $630 millones, de los cuales $360 millones corresponden a IOMA.

En Tandil, gobernado históricamente por Miguel Lunghi, dirigente radical, el sistema público municipal informó más de 375.000 atenciones hasta noviembre de 2025 y un presupuesto sanitario que representa cerca del 40% de los recursos municipales.

En San Cayetano, otro distrito conducido por el radicalismo, el Municipio realizó una compra de medicamentos e insumos por alrededor de $56 millones para sostener el abastecimiento del Hospital Municipal y garantizar tratamientos gratuitos.

En Rojas, el intendente Román Bouvier, también de la UCR, reclamó por atrasos de IOMA, cápitas bajas y el posible impacto de la eliminación del Programa Remediar, que afectaría la entrega de medicamentos gratuitos en los CAPS.

El patrón se repite: más vecinos llegan al hospital público porque no pueden sostener una prepaga, porque perdieron cobertura o porque las obras sociales no responden en tiempo y forma. Según datos difundidos en el debate provincial, unas 742.000 personas dejaron de tener cobertura de obra social o prepaga en los últimos dos años, lo que agrega presión sobre hospitales públicos provinciales y municipales.

Con esos antecedentes, la frase de Garate no queda aislada. El monto exacto de los $1.500 millones extra debe ser leído junto a los números oficiales del Municipio, pero la situación que describe aparece reflejada en varios distritos bonaerenses, incluso gobernados por espacios políticos distintos al peronismo.

El problema, entonces, excede a Tres Arroyos. La discusión de fondo no es solo cuánto puso el Municipio en el Hospital Pirovano, sino cuánto tiempo pueden los gobiernos locales seguir absorbiendo una crisis sanitaria que combina más demanda, menos cobertura privada, deudas de obras sociales, falta de profesionales y costos cada vez más altos.

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