En resumen, si andás corto de tiempo
El 11 de agosto de 1990 recorrió la Escuela Agropecuaria y brindó una conferencia abierta en Barrow. La expectativa fue tan grande que salieron micros desde la plaza San Martín para llevar al público.
Ese sábado, Tres Arroyos se movilizó para recibir a una de las mayores eminencias de la medicina argentina. René Favaloro no llegaba para hablar solamente de corazones ni de la técnica que lo había hecho mundialmente reconocido. Venía a conocer una escuela joven, caminar entre sus alumnos y compartir su mirada sobre la educación, el trabajo y el futuro del país.

La expectativa fue tan grande que la Escuela Agropecuaria dispuso micros gratuitos desde la plaza San Martín para trasladar a quienes no tenían cómo llegar hasta la Chacra Experimental de Barrow. Nadie quería perderse la posibilidad de escuchar al hombre que había revolucionado la cirugía cardiovascular.
Fue el 11 de agosto de 1990. Pasaron exactamente 36 años y aquella continúa siendo la única visita documentada de René Favaloro a Tres Arroyos.
Cómo consiguió la EATA que Favaloro viniera a Tres Arroyos
La Escuela Agropecuaria tenía apenas siete años de vida. Había comenzado en 1983 con pocas aulas, instalaciones prestadas y una comunidad educativa que compensaba las carencias con trabajo e ideas. Sin embargo, el proyecto ya empezaba a ser reconocido fuera de la ciudad.
El entonces director, Patricio Ferrario, viajó personalmente a La Plata e hizo las gestiones para invitar a Favaloro. La propuesta prosperó y el cardiocirujano aceptó participar de las actividades por el Día de la Enseñanza Agropecuaria.
Décadas después, Alejandro Mohamed recordó la enorme repercusión que provocó la noticia y la gran concurrencia de vecinos. Según contó, la visita fue una de esas actividades que trascendieron a la propia escuela y quedaron grabadas en la memoria de toda la comunidad. LU24 recuperó su testimonio y la historia de aquellas gestiones.
Una eminencia mundial caminando entre los alumnos
Antes de la conferencia, Favaloro recorrió las instalaciones acompañado por Ferrario, docentes y estudiantes. Las fotografías conservadas muestran al médico observando las distintas áreas, conversando con alumnos y deteniéndose ante las actividades de la escuela.

No fue una visita protocolar de unos pocos minutos. Se interesó por el proyecto y por una forma de enseñanza que combinaba estudio, producción y contacto directo con la tierra.
Ferrario aseguró años después que Favaloro solía mencionar a la EATA como un ejemplo de escuela. Para una institución que todavía estaba atravesando sus primeros años, aquel reconocimiento tenía un valor enorme. La propia EATA conserva fotografías de esa recorrida y el testimonio de Ferrario.
El mensaje que René Favaloro dejó en su conferencia
La conferencia fue abierta y gratuita. Frente a estudiantes, docentes y vecinos, Favaloro defendió la educación agropecuaria como una herramienta capaz de transmitir conocimientos, pero también valores.
“El joven que aprende a amar la tierra raramente se desvía”, sostuvo.
Para Favaloro, enseñar a trabajar con la naturaleza podía formar personas autosuficientes y recuperar principios ligados al esfuerzo, la honestidad y la responsabilidad. Su mensaje encajaba con el proyecto que acababa de recorrer: una escuela donde la enseñanza no terminaba en el aula.
Pero también dejó una advertencia. La edición de La Voz del Pueblo publicada al día siguiente recogió su preocupación por el deterioro educativo argentino. Habló de docentes sin suficiente preparación, de la pérdida del respeto entre profesores y alumnos y de estudiantes a quienes ya no se les exigía acercarse a los grandes clásicos de la literatura.

También fue duro con su propia profesión: cuestionó la formación de los médicos y advirtió que el país acumulaba profesionales sin garantizar una preparación adecuada. La crónica histórica reconstruye aquellos conceptos a partir del diario del 12 de agosto de 1990.
Sus palabras siguen resultando actuales, pero aquella jornada fue mucho más que una advertencia sobre la educación. Fue el día en que una escuela tresarroyense de apenas siete años consiguió traer a una figura mundial y una ciudad entera se organizó para escucharla.
El video que permite volver a aquel 11 de agosto
La visita quedó registrada con las cámaras disponibles en 1990. Años más tarde, la EATA recuperó y digitalizó la filmación, que permite volver a escuchar a Favaloro y observar la dimensión que tuvo aquel encuentro.
También sobrevivieron varias fotografías de su recorrida junto a alumnos y autoridades. No son solamente imágenes de una personalidad famosa pasando por Tres Arroyos: son el registro de un acontecimiento que reunió a la comunidad alrededor de la educación.
A 36 años de aquel día, ElTresArroyense busca sumar las voces que todavía faltan. Quienes hayan asistido a la conferencia o conserven fotografías, invitaciones, recortes periodísticos o algún recuerdo personal pueden enviar el material para completar esta historia colectiva.





