La contaminación del agua potable es un problema de salud pública en varias regiones de Argentina. Numerosas localidades enfrentan niveles elevados de arsénico, fluoruros (flúor) y nitratos en el agua de consumo, que exceden las normas de calidad vigentes. Esto ha derivado en reclamos comunitarios, intervenciones judiciales para garantizar el derecho al agua segura y diversas acciones gubernamentales. A continuación, se presenta una investigación detallada sobre fallos judiciales relevantes, niveles de contaminación registrados, normativa de calidad del agua, casos documentados en distintas regiones, impactos en la salud y medidas adoptadas para resolver estas problemáticas.
Fallos judiciales relevantes sobre agua contaminada
En las últimas décadas, vecinos de distintas localidades han recurrido a la justicia para exigir agua potable segura. Varios fallos judiciales han marcado precedentes importantes:
- Caso 9 de Julio (Buenos Aires): Vecinos de la ciudad de 9 de Julio demandaron a la empresa Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) por los altos niveles de arsénico en la red pública (aproximadamente 0,05 mg/L) valor cinco veces superior al recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En primera instancia se ordenó proporcionar agua segura y obras de mejora. Este fallo fue confirmado en última instancia por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que en 2014/2015 rechazó la apelación de ABSA, obligando a la empresa a asegurar un nivel máximo de 0,01 mg/L de arsénico en el agua. Se trató de un fallo histórico que afirmó el derecho al agua potable segura.
- Caso Rojas (Buenos Aires): En la ciudad de Rojas, un amparo colectivo iniciado en 2012 por un abogado ambientalista concluyó con un fallo contundente. En septiembre de 2019, la Cámara Contencioso Administrativa de San Nicolás confirmó la sentencia de primera instancia que declaró que el agua suministrada por la municipalidad no era apta para consumo por su tenor de arsénico. Se ordenó al municipio presentar un plan integral de obras e incorporación de tecnología para reducir el arsénico hacia el límite de 0,01 mg/L establecido en el Código Alimentario Argentino. Este fallo destaca que incluso los municipios pequeños deben ajustar sus servicios a los estándares sanitarios vigentes.
- Caso Chivilcoy (Buenos Aires): Habitantes de Chivilcoy, junto con el Defensor del Pueblo local y provincial, interpusieron un amparo por arsénico en el agua. En octubre de 2023, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires confirmó un fallo que obliga a ABSA y al gobierno provincial a garantizar que el agua de consumo en Chivilcoy no supere los 10 µg/L (0,01 mg/L) de arsénico. La sentencia ordenó culminar en 6 meses la construcción de una planta potabilizadora por ósmosis inversa y reportar avances mensualmente. Además, el ente regulador OCABA debe realizar análisis bimestrales e informar los resultados al juzgado y a una comisión local de control. La Corte bonaerense enfatizó que las autoridades no pueden invocar normativas desactualizadas (como el antiguo límite de 0,05 mg/L) para eludir su obligación, máxime cuando ya vencieron las prórrogas otorgadas para adecuarse al estándar más exigente.
- Otros fallos en Provincia de Buenos Aires: Se han dado casos similares en localidades como Bragado, Chacabuco y Junín. Por ejemplo, en Bragado un juez de primera instancia constató arsénico por encima de 0,01 mg/L y dictó medidas cautelares: obligó a la empresa a proveer agua potable segura a escuelas, hospitales y otras instituciones, y a realizar análisis mensuales de arsénico, nitratos, flúor y bacterias en todos los pozos, informando los resultados públicamente. En la localidad de Rojas, además del plan de adecuación mencionado, el juez había ordenado en 2018 que se restableciera la potabilidad en un plazo perentorio (90 días) Muchos de estos casos han surgido en el interior bonaerense, donde históricamente el agua subterránea presenta alto contenido natural de arsénico.
- Derecho al agua potable: La justicia federal también sentó principios generales. En 2015, la Corte Suprema de la Nación enfatizó que el acceso al agua potable incide directamente en la vida y la salud, por lo que debe ser tutelado judicialmente ante amenazas como la contaminación por arsénico. Estos fallos reconocen el derecho humano al agua potable y aplican principios ambientales (preventivo y precautorio) para proteger la salud colectiva por encima de dilaciones burocráticas.
¿Cómo se lograron los cambios en otros casos?
- Movilización vecinal: En localidades como 9 de Julio, Rojas y Chivilcoy, fueron los propios habitantes quienes impulsaron denuncias, realizaron presentaciones judiciales y visibilizaron la problemática mediante marchas, reuniones comunitarias y reclamos en los medios locales. En muchos casos, las demandas fueron acompañadas por estudios científicos o análisis independientes que confirmaban la contaminación.
- Acciones judiciales: Estas movilizaciones derivaron en amparos colectivos presentados por abogados ambientalistas, vecinos organizados o defensores del pueblo. La justicia intervino luego de constatar los niveles de contaminantes y la falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades.
- Presión mediática y política: La exposición pública del problema fue clave. En muchos casos, la difusión en medios locales y nacionales ayudó a ejercer presión sobre los gobiernos municipales o provinciales, que intentaron evitar el costo político de mantener la problemática sin resolver.
- Participación en mesas de control: En lugares como Chivilcoy, tras el fallo, se formaron comisiones vecinales de seguimiento para controlar los avances de las obras y la calidad del agua. La comunidad exigió informes periódicos y se mantuvo activa en el reclamo.
¿Hubo cambios sin intervención ciudadana?
En general, los cambios no se dieron espontáneamente. Cuando no hubo una presión activa de la sociedad, las autoridades y empresas tendieron a dilatar las soluciones o a proponer planes de acción poco concretos. De hecho, en muchos fallos, los jueces remarcaron la inacción previa de los gobiernos locales y su resistencia a realizar inversiones en infraestructura hasta que fueron obligados por sentencia.
Por lo tanto, el patrón común en los casos judiciales más significativos es que la movilización comunitaria fue la clave para que se reconociera el derecho al agua segura y se implementaran medidas concretas.
En el caso de Tres Arroyos, la experiencia en otras localidades muestra que, si la comunidad no se organiza y presiona, es poco probable que las autoridades actúen de manera rápida y efectiva.
Niveles de contaminación y regiones afectadas
Los contaminantes principales –arsénico, flúor y nitratos– se distribuyen de forma desigual en el país, generalmente por causas geológicas o antropogénicas. A continuación, se describen valores detectados en distintos lugares y su comparación con los límites legales (ver próxima sección sobre normativas):
abla de niveles detectados de contaminantes en distintas regiones de Argentina
| Localidad/Región | Contaminante | Nivel Detectado | Límite Permitido |
|---|---|---|---|
| Ciudad de 9 de Julio (Buenos Aires) | Arsénico | ~0,05 mg/L en la red de agua | 0,01 mg/L |
| Chivilcoy (Buenos Aires) | Arsénico | >0,01 mg/L en varios domicilios | 0,01 mg/L |
| Departamento Castro Barros (La Rioja) | Fluoruro | ≈ 3 mg/L en agua subterránea | 1,5 mg/L |
| Sur de Santa Fe (20 localidades) | Nitratos (NO₃⁻) | 55 – 120 mg/L en muestras de 2005 | 45 mg/L |
| Gran Buenos Aires (Periurbano) | Nitratos (NO₃⁻) | Hasta ~100 mg/L en pozos antiguos | 45 mg/L |
| Acuífero Puelche (Región Pampeana) | Arsénico | 0,08 – 0,20 mg/L en estudios científicos | 0,01 mg/L |
| Anillaco, Los Molinos, etc. (La Rioja) | Fluoruro | Hasta 2,8–3,0 mg/L en muestras de agua | 1,5 mg/L |
Arsénico (As): Es un metaloide presente de forma natural en suelos volcánicos y sedimentarios. Argentina posee una extensa “región arsenical” que abarca al menos 15–16 provincias. Estudios estiman que cerca del 8% de la población argentina (más de 3 millones de personas) está expuesta a aguas con arsénico por encima de 0,01 mg/L
Las provincias más afectadas incluyen Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco, Tucumán, La Pampa, Jujuy, Catamarca, San Juan, Mendoza, entre otras
En estas zonas, especialmente en la llanura Chaco-Pampeana, el agua de pozos someros contiene típicamente entre 0,02 y 0,2 mg/L de arsénico, con valores extremos reportados de hasta ~0,44 mg/L en algunos muestreos puntuales. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires se han hallado concentraciones de 80 a 200 µg/L (0,08–0,20 mg/L) en el acuífero Puelche. Según estudios del CONICET, el 87% del territorio bonaerense presentaría niveles de As en las aguas subterráneas superiores al antiguo límite provincial de 0,05 mg/L
. En localidades de la Pampa húmeda como 9 de Julio, Chivilcoy, Bragado o Lincoln, el agua de red históricamente contuvo entre 0,03 y 0,06 mg/L de arsénico, excediendo varias veces la pauta de la OMS (0,01). Asimismo, en regiones áridas del noroeste argentino se han registrado altos tenores: San Antonio de los Cobres (Salta) es un caso emblemático donde por años el pueblo consumió agua con ~0,20–0,30 mg/L de arsénico debido a la geología volcánica local
Fluoruros (F): El flúor en el agua tiene un doble filo: en dosis bajas previene caries, pero en exceso causa fluorosis. En Argentina no es habitual la fluoración artificial de las redes, pero en cambio existen áreas con fluoruro natural elevado en aguas subterráneas. Provincias del Chaco y norte del Litoral (como Formosa, Chaco, Entre Ríos) y algunas del centro-oeste (Córdoba, San Luis, La Pampa) presentan zonas con flúor por encima de 1,5 mg/L. Un estudio reciente en el departamento Castro Barros de La Rioja detectó concentraciones cercanas a 3 mg/L en varias localidades (Anillaco, Anjullón, Los Molinos, Santa Vera Cruz). Esto duplica el máximo recomendado por OMS y el Código Alimentario, y ha provocado numerosos casos de fluorosis dental en la población local
La fluorosis se manifiesta en manchas y deterioro del esmalte de los dientes, y en exposiciones más prolongadas puede derivar en fluorosis ósea (fragilidad ósea)
Otros estudios indican que en provincias como Formosa o La Pampa hay acuíferos donde el F⁻ oscila entre 2 y 5 mg/L, requiriendo tratamiento antes del consumo. En general, las zonas áridas o semiáridas con agua subterránea de origen geotérmico/volcánico tienden a esta problemática.
Nitratos (NO₃): La presencia de nitratos en el agua potable suele vincularse a la actividad humana –principalmente fertilizantes agrícolas y lixiviados de residuos orgánicos o pozos ciegos– que contaminan las napas freáticas poco profundas. Es un contaminante insidioso porque el agua puede lucir limpia pero contener nitratos elevados. El riesgo principal es la metahemoglobinemia infantil o “síndrome del bebé azul”, que afecta a lactantes alimentados con mamadera preparada con agua con nitratos elevados
En el tubo digestivo del bebé, el nitrato se convierte en nitrito, el cual interfiere con la hemoglobina e impide el transporte de oxígeno, causando cianosis (coloración azulada de la piel) El Código Alimentario fija 45 mg/L como concentración máxima de nitrato, precisamente para prevenir este cuadro. Sin embargo, en diversas áreas rurales y periurbanas se han encontrado valores superiores. Un informe de 2006 reveló que en el Gran Buenos Aires (zonas de La Matanza, Morón, Quilmes, etc.), antiguos pozos de agua presentaban entre 50 y 100 mg/L de nitrato pagina12.com.ar
De hecho, en la década de 1990 el ente regulador ETOSS identificó decenas de perforaciones contaminadas en el conurbano e impulsó el “Plan Nitratos” para cerrarlas, aunque por problemas de abastecimiento algunas siguieron en uso a pesar de superar el límite
Por otro lado, en regiones agrícolas de la pampa húmeda hay pequeñas ciudades con este inconveniente: en el sur de Santa Fe, un estudio del Ente Regulador (ENRESS) en 2005 midió concentraciones de nitratos entre 55 mg/L y 120 mg/L en 20 sistemas de agua potable de localidades rurales
Todas excedían ampliamente el tope de 45 mg/L del Código Alimentario Si bien muchas mejoraron tras medidas correctivas, persistían en algunas localidades valores altos años después
La provincia de Córdoba también ha reportado focos de nitratos elevados en zonas de producción intensiva y en barrios sin red cloacal, llegando a >50–60 mg/L. En síntesis, la contaminación por nitratos es difusa pero preocupante en áreas donde convergen agricultura intensiva y aguas subterráneas poco profundas.
Normativa vigente sobre calidad de agua potable
En Argentina, la calidad del agua destinada al consumo humano se rige principalmente por el Código Alimentario Argentino (CAA), de cumplimiento obligatorio en todo el país. El CAA establece parámetros físicos, químicos y microbiológicos que definen el agua potable apta. Algunos de los límites relevantes son (Artículo 982 del CAA):
- Arsénico (As): Máximo 0,01 mg/L (10 microgramos por litro) Este valor se adoptó siguiendo la guía de la OMS, debido a la toxicidad y carácter cancerígeno del arsénico inorgánico. Históricamente Argentina toleraba hasta 0,05 mg/L (50 µg/L), pero en 2007 se dispuso reducir a 0,01 mg/L en un plazo de 5 años. Dado que muchas regiones tenían suelos con alto contenido de arsénico, en 2012 se prorrogó otros 5 años el plazo para adecuarse. Esas prórrogas sumaron 10 años en total, ya vencidos en 2017, por lo que actualmente el límite de 0,01 mg/L está plenamente vigente (independientemente de normativas locales menos exigentes) La Suprema Corte bonaerense concluyó en 2023 que en esa provincia la normativa vigente establece 0,01 mg/L como máximo y no caben más dilaciones en su cumplimiento.
- Fluoruros (F): El Código Alimentario adopta un criterio variable según la temperatura climática promedio de la zona, para equilibrar la prevención de caries y evitar la fluorosis. En climas templados a cálidos, el límite superior va de 1,2 a 1,5 mg/L de fluoruro, y el límite inferior recomendado entre 0,6 y 0,8 mg/L Por ejemplo, en regiones de 20°C de temperatura media anual, el rango aceptable sería aproximadamente 0,7–1,2 mg/L. En zonas más frías (10–12°C) se admite hasta 1,7 mg/L. La OMS sugiere 1,5 mg/L como guía general. En Argentina no hay una ley nacional que obligue a fluorurar el agua, pero sí este control de fluoruro natural máximo. Algunas provincias han impulsado proyectos de ley para reducir obligatoriamente los altos niveles naturales de flúor en su territorio (p.ej. Formosa, Entre Ríos)
- Nitratos (NO₃⁻): Máximo 45 mg/L Este valor (equivalente a 10 mg/L medido como nitrógeno-nitrato) se basa en la prevención de la metahemoglobinemia en bebés. La OMS recomienda ≤50 mg/L, por lo que la norma argentina es similar. También se fija para nitritos (NO₂⁻) un tope mucho más bajo de 0,1 mg/L debido a su toxicidad aguda. Las autoridades sanitarias han alertado que en zonas con suelos o acuíferos contaminados, se debe desalentar el uso de agua de pozo para biberones e implementar tratamiento.
- Otros parámetros: El Código Alimentario regula además metales pesados (plomo 0,01 mg/L, cromo 0,05 mg/L, mercurio 0,001 mg/L, etc.), compuestos orgánicos, turbiedad, bacterias (coliformes, E. coli ausentes en 100 mL) y demás criterios para garantizar potabilidad. Las empresas o cooperativas de agua deben monitorear regularmente estos parámetros y garantizar que el agua no contenga sustancias peligrosas en concentraciones dañinas.
Es importante señalar que las provincias pueden complementar esta normativa. Por ejemplo, la provincia de Buenos Aires tuvo durante años su ley 13.230 que referenciaba el viejo límite de 0,05 mg/L de arsénico mientras duraba la adaptación técnica
Pero tras las acciones judiciales y vencimiento de plazos, hoy rige el estándar nacional unificado. Del mismo modo, los entes reguladores provinciales (p. ej. OCABA en Buenos Aires, ENRESS en Santa Fe) emiten resoluciones y fiscalizan el cumplimiento de los parámetros del CAA en los servicios de agua locales
Las empresas concesionarias (AySA en Buenos Aires metropolitano, cooperativas municipales en el interior, etc.) son responsables de entregar agua dentro de norma, y pueden ser sancionadas o intimadas judicialmente si no lo hacen.
Impactos en la salud de la contaminación del agua
La presencia de arsénico, flúor o nitratos por encima de los límites trae aparejados efectos nocivos a mediano y largo plazo:
- Efectos del arsénico: El consumo crónico de agua con arsénico causa el Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE), enfermedad endémica en Argentina desde hace más de un siglo. Los primeros síntomas son dermatológicos: pigmentación anormal de la piel (manchas oscuras o claras), hiperqueratosis (engrosamiento de la piel, especialmente en palmas de manos y plantas de pies) y aparición de verrugas. Con exposición continua (5 a 20 años), el arsénico aumenta significativamente el riesgo de cáncer en varios órganos: piel (carcinoma cutáneo), pulmón, vejiga, riñón, hígado, además de producir neuropatías, problemas circulatorios y diabetes. La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) clasifica al arsénico inorgánico como carcinógeno humano Grupo 1No existe un tratamiento curativo específico para eliminar el arsénico del organismo, por lo que la prevención es clave. Estudios epidemiológicos en Argentina han documentado tasas elevadas de cáncer de vejiga en poblaciones con agua >0,05 mg/L de As. Los niños expuestos desde temprana edad pueden sufrir retrasos en el crecimiento y desarrollo cognitivo debido al efecto neurotóxico. En suma, la ingesta prolongada de incluso pequeñas dosis (50–100 µg diarios) resulta muy peligrosa, de ahí la insistencia en bajar el límite a 10 µg/L
- Efectos del flúor: La fluorosis dental es el indicador más común de exceso de fluoruro. Se manifiesta como manchas opacas o estrías en el esmalte de los dientes, que en casos severos se vuelven marrones y los dientes pueden debilitarse o astillarse. En los pueblos riojanos mencionados, odontólogos detectaron altas tasas de fluorosis dental correlacionadas con las localidades de agua más fluorurada. La fluorosis ocurre por consumir agua con >1,5–2 mg/L durante la infancia (cuando se forman los dientes). Si la concentración es muy elevada ( >5 mg/L) y la exposición prolongada, puede aparecer fluorosis ósea: el fluoruro se acumula en huesos, provocando dolor en articulaciones, calcificaciones ligamentarias y mayor fragilidad ósea. Esto es menos frecuente pero se ha observado en algunas regiones del mundo con aguas >8–10 mg/L. En Argentina, la mayoría de los casos reportados son dentales y se consideran leves a moderados. Aun así, afectan la calidad de vida y son irreversibles. Por otro lado, una deficiencia de flúor (<0,5 mg/L) puede aumentar las caries, por lo que las autoridades buscan un balance adecuado.
- Efectos de nitratos: El riesgo principal recae en bebés menores de 6 meses. La llamada metahemoglobinemia infantil o síndrome del bebé azul se caracteriza por hipoxia (falta de oxígeno en sangre) que puede ser fatal si no se revierte. Los síntomas incluyen piel azulada, letargo, vómitos y, en casos graves, convulsiones. Este cuadro puede ocurrir cuando el agua de bebida o para fórmula de lactantes contiene nitratos por encima de ~45–50 mg/L. El sistema digestivo inmaduro del bebé facilita la conversión de nitrato (NO₃) en nitrito (NO₂), y este oxida la hemoglobina a metahemoglobina que ya no transporta oxígeno. En Argentina se registraron más de 200 casos de metahemoglobinemia entre 1970 y 1990 concentrados en el conurbano bonaerense, atribuidos al uso de aguas de pozo contaminadas. Además de los bebés, altos nitratos pueden indicar presencia de contaminación orgánica; en adultos se asocian a riesgo de formación de nitrosaminas (compuestos potencialmente cancerígenos) en el organismo. Por precaución, cuando el agua excede el límite, se recomienda no dársela a embarazadas ni a niños pequeños, y tratarla (ej. mediante ósmosis inversa, resinas de intercambio iónico) para remover el nitrato.
En resumen, los impactos en la salud van desde enfermedades crónicas graves (cáncer, lesiones dérmicas, neuropatías) en el caso del arsénico, hasta daños dentales/óseos por flúor y trastornos agudos en lactantes por nitratos. Estos riesgos han motivado la respuesta tanto de la sociedad civil como del sistema legal y sanitario para asegurar que el agua de consumo esté dentro de parámetros seguros.
Acciones gubernamentales y soluciones implementadas
Frente a la problemática del agua contaminada, se han emprendido diversas estrategias de mitigación en Argentina, a nivel nacional, provincial y municipal:
- Programas nacionales de salud ambiental: Ya en 2001 el Ministerio de Salud de la Nación creó el Programa Nacional de Minimización de Riesgos por Exposición a Arsénico en Agua de Consumo (Res. 153/2001) Este programa tuvo como objetivo relevar las zonas endémicas de HACRE, realizar campañas de concientización y prevención, y promover tecnologías de abatimiento de arsénico en el agua . Se difundieron manuales (Serie “Tema de Salud Ambiental N°10”) con métodos para remover arsénico a escala domiciliaria y comunitaria (precipitación con alumbre, ósmosis inversa, intercambio iónico, etc.) Si bien con los años la continuidad del programa fluctuó, sentó bases para abordar el problema desde la atención primaria de la salud. Más recientemente (2019), tras actualizarse la normativa, se reforzó el monitoreo de calidad a través de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y se impulsaron líneas de financiamiento para proyectos de agua segura en comunidades vulnerables.
- Obras de infraestructura hídrica: La solución de fondo para muchas localidades ha sido desarrollar fuentes de agua de mejor calidad o incorporar plantas de tratamiento. Por ejemplo, la provincia de La Pampa construyó el Acueducto del Río Colorado, una obra mayor que transporta agua de ese río (baja en arsénico) hacia Santa Rosa y otras ciudades, reduciendo la dependencia de acuíferos locales contaminados. Este acueducto, inaugurado en etapas desde 2010, aseguró agua con <0,01 mg/L de As a más de 120.000 habitantes. En el noroeste, la provincia de Salta finalizó en 2019 el Acueducto El Acay para San Antonio de los Cobres. La toma se ubica a 4.300 msnm en una vertiente de montaña con agua de excelente calidad (prácticamente sin arsénico) que mediante 25 km de tuberías y una planta potabilizadora abastece a los 10 mil habitantes del pueblo. Esta obra dio solución a un histórico problema de arsénico en esa comunidad andina. Otras provincias, como Santiago del Estero, han instalado plantas de ósmosis inversa en localidades rurales para potabilizar el agua de pozo removiendo arsénico, flúor y nitratos simultáneamente (la OI puede eliminar >95% de estos iones). También se han hecho perforaciones más profundas para buscar acuíferos con menor contenido de contaminantes: en partes de Córdoba y Buenos Aires, acceder al tercer nivel acuífero (más allá de la primera napa) permitió obtener agua con arsénico dentro de norma
- Medidas cautelares y suministro de emergencia: En casos críticos, la justicia y los entes de control ordenaron garantizar agua segura de inmediato mediante camiones cisterna o bidones. Así ocurrió en 9 de Julio (Buenos Aires) con el fallo de 2025 que dispuso la entrega de agua potable a familias vulnerables, centros de salud y escuelas mientras se solucionaba la contaminación por arsénico De igual modo, el ENRESS de Santa Fe en 2005 obligó a las localidades con nitratos excesivos a distribuir bidones de agua a sus usuarios (mínimo 2 litros por habitante por día) También debían incluir en las facturas una advertencia sanitaria sobre los riesgos de consumir el agua corriente hasta su adecuación. Estas acciones de contingencia aseguran el acceso al agua potable en el corto plazo, evitando exposición continua mientras se implementan las soluciones definitivas.
- Planes de adecuación y financiamiento: Muchos gobiernos provinciales han lanzado planes para adaptar la infraestructura de agua. Por ejemplo, tras los fallos judiciales, la provincia de Buenos Aires licitó nuevas plantas potabilizadoras por ósmosis inversa en ciudades del noroeste provincial (Bragado, 9 de Julio, Lincoln, etc.) y reservó partidas presupuestarias para mejorar las redes. Asimismo, programas nacionales como “Agua + Trabajo” y el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA) han financiado la construcción de redes de agua potable en pequeñas comunidades que dependían de pozos privados. Estas redes suelen tomar agua de fuentes superficiales (ríos, arroyos) o pozos tratados, eliminando la necesidad de usar aguas contaminadas. Para comunidades rurales aisladas, el INTA y otras instituciones han desarrollado prototipos de filtros domiciliarios de bajo costo (por ejemplo, filtros de óxido de hierro o alúmina activada para arsénico, o dispositivos de biofiltración para nitratos). Organizaciones como el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) colaboraron con ONGs en la entrega de filtros artesanales en zonas afectadas.
- Control y monitoreo: Se han reforzado los controles de calidad del agua. En provincias como Santa Fe, el ente regulador extendió su jurisdicción no solo a la empresa provincial sino a cooperativas y comunas, con potestad de inspeccionar pozos y aplicar sanciones . La difusión pública de resultados se volvió una herramienta: por ejemplo, en Bragado el juez ordenó publicar mensualmente en diarios locales los niveles de arsénico, nitratos y flúor medidos en cada pozo. Esto promueve la transparencia y presiona a las autoridades a mantener los valores bajo norma. A nivel nacional, el Ministerio de Salud incorpora la vigilancia de la calidad de agua en el sistema de información epidemiológica, obligando a notificar brotes (como casos de metahemoglobinemia o HACRE) para disparar intervenciones rápidas.
En conclusión, la respuesta al problema del agua contaminada en Argentina ha sido multidimensional: desde demandas judiciales que garantizaron el derecho al agua limpia, hasta políticas públicas, obras de infraestructura y mejoras regulatorias. Si bien persisten desafíos (principalmente en zonas rurales dispersas con recursos limitados), hay avances significativos. Los fallos judiciales han catalizado cambios, dejando claro que el agua segura no es un lujo sino un derecho fundamental. Las normativas ahora se alinean con estándares internacionales, y existe mayor conciencia en la sociedad sobre la importancia de controlar contaminantes como arsénico, flúor y nitratos. Continuar con inversiones en saneamiento, monitoreo constante y educación sanitaria serán claves para que toda la población argentina pueda acceder a agua potable de calidad, independientemente de su ubicación geográfica o nivel socioeconómico.
Caso de Contaminación del Agua en Tres Arroyos
En Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, recientes análisis oficiales confirmaron que el agua de red presenta niveles elevados de arsénico, fluoruros y nitratos, superando los límites establecidos por el Código Alimentario Argentino.
- Valores Detectados:
- Arsénico: Supera el límite permitido de 0,01 mg/L, aumentando el riesgo de padecer Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE) y enfermedades asociadas como cáncer de piel, vejiga y pulmón.
- Fluoruros: Se encontraron concentraciones por encima de los 1,5 mg/L permitidos, lo cual puede provocar fluorosis dental en la población infantil y, en exposiciones prolongadas, fluorosis ósea.
- Nitratos: Algunos análisis mostraron valores superiores a los 45 mg/L, incrementando el riesgo de metahemoglobinemia infantil o «síndrome del bebé azul», una afección grave en lactantes.
La comunidad local ha manifestado una creciente preocupación por la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades municipales, exigiendo acciones inmediatas para garantizar el acceso a agua potable segura.
Hasta el momento, no se han implementado planes de contingencia claros, como la provisión de agua segura mediante camiones cisterna o bidones en las zonas más afectadas. Tampoco se ha anunciado un cronograma oficial para instalar sistemas de tratamiento que permitan reducir los niveles de contaminantes.
La situación en Tres Arroyos refleja una problemática extendida en la región pampeana, donde los acuíferos naturalmente presentan altos niveles de arsénico y fluoruros. Sin embargo, la demora en la toma de decisiones y la falta de información clara profundizan la crisis local.
En línea con los fallos judiciales de otras localidades bonaerenses, la población exige que se garantice el cumplimiento de las normativas sanitarias vigentes, y se establezca un plan integral de obras y monitoreo transparente para proteger la salud pública.
Fuentes:
- Código Alimentario Argentino – Art. 982, modificado por Res. Conjunta 34/2019 (Ministerio de Salud y Secretaría de Alimentos)argentina.gob.arargentina.gob.ar.
- Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires, fallo en causa “Caselles y otros c/ ABSA” (Chivilcoy, 24/10/2023)naturaleza.arnaturaleza.ar.
- Cámara de Apelaciones Contencioso Adm. San Nicolás, fallo sobre agua en Rojas (Sentencia 3/9/2019)diariodemocracia.comdiariodemocracia.com.
- Corte Suprema de la Nación, rechazo del recurso de ABSA (Caso 9 de Julio, c.2015)patagonia3mil.com.ar. Diario “Fundación Patagonia Tercer Milenio”, 24/5/2016.
- MercedesYA – “Histórico fallo por arsénico en 9 de Julio” (12/03/2025)mercedesya.commercedesya.com.
- Diario Democracia – “Para la Justicia, el agua en Rojas contiene más arsénico que el recomendado” (12/09/2019)diariodemocracia.comdiariodemocracia.com.
- Diario Judicial – “Cuidado con el arsénico en el agua”, sobre fallo de Bragado (año 2013).
- ENRESS Santa Fe – Informe nitratos en sur provincial (Notife, 19/09/2005)notife.comnotife.com.
- Página/12 – “Contaminados de impunidad” (22/03/2006)pagina12.com.arpagina12.com.ar.
- Página/12 – “Detectan niveles excesivos de flúor en La Rioja” (22/09/2022)pagina12.com.arpagina12.com.ar.
- Instituto Producción Popular – “Arsénico: una contaminación evitable…” (13/01/2015)produccionsocial.org.arproduccionsocial.org.ar.
- Argentina.gob.ar – Programa Nacional de Agua y Saneamiento / Mapas de calidad de aguaargentina.gob.arargentina.gob.ar.
- Gobierno de Salta – “Acueducto El Acay: solución al problema del agua en San Antonio de los Cobres” (03/06/2019)salta.gob.arsalta.gob.ar.
- Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) – Informes técnicos sobre HACRE.
- Organización Mundial de la Salud – Guidelines for Drinking-water Quality (4th ed. 2011, arsénico y nitratos).



