Cada 8 de septiembre se celebra en Argentina el Día Nacional de la Agricultura y del Productor Agropecuario, una fecha instituida en 1944 en recuerdo de la fundación de Esperanza, Santa Fe, considerada la primera colonia agrícola organizada del país.
En Tres Arroyos, la fecha permite mirar hacia una transformación mucho más cercana. Porque el distrito que hoy tiene al trigo como uno de sus grandes símbolos económicos y culturales no nació agrícola. Todo lo contrario.

Un Tres Arroyos cubierto de ganado
El contraste es difícil de imaginar mirando el paisaje actual. Según datos históricos recopilados por investigadores de la Universidad Nacional de La Plata, en 1881 había apenas 25 hectáreas cultivadas en todo el partido de Tres Arroyos.
La ganadería dominaba ampliamente el territorio: se contabilizaban 1.521.240 ovejas, 353.941 vacunos y más de 93.000 yeguarizos. Los registros anteriores incluso mostraban una estructura laboral acorde con ese mundo rural: decenas de hacendados, peones y capataces y solamente dos personas registradas como agricultores.
Era un Tres Arroyos muy diferente al que se consolidaría pocas décadas después.
El tren cambió las reglas
La ciudad fue fundada en 1884 y el 2 de abril de 1886 llegó el primer tren, conectando Tres Arroyos con Buenos Aires. No fue solamente un cambio en la forma de viajar: para la producción significó disponer de una vía mucho más eficiente para sacar cereales y otras mercancías hacia los grandes centros comerciales.
El costo del transporte había sido uno de los grandes obstáculos para desarrollar una agricultura extensiva en el sur bonaerense. Con el ferrocarril, esa limitación comenzó a desaparecer.
Al mismo tiempo llegaron nuevas familias de inmigrantes. Investigaciones históricas mencionan a italianos, suizos, alemanes, españoles, daneses y holandeses entre quienes participaron de aquellas primeras experiencias agrícolas. Para 1887 ya se registraban algunas de las primeras siembras de trigo, realizadas por familias como Galli, Rizzi, Dubini, Tagliabue, Giudice y Carayani.
De 3.861 a 43.495 hectáreas
Los números muestran la velocidad de la transformación.
En 1888, Tres Arroyos ya tenía 3.861 hectáreas sembradas con trigo. Habían pasado apenas siete años desde aquellas 25 hectáreas cultivadas de 1881.
Pero el verdadero salto todavía estaba por llegar.
En 1895 se contabilizaron 10.881 hectáreas de trigo y, solamente dos años después, en 1897, la superficie alcanzó las 43.495 hectáreas. En nueve años, el área triguera se había multiplicado más de once veces.
También cambió la tecnología disponible. En 1888 había apenas cuatro trilladoras en el partido. Para 1895 eran 15 y en 1897 ya funcionaban 39. La expansión de la producción estaba transformando no solamente el paisaje, sino también la forma de trabajar la tierra.
Una crisis estuvo a punto de frenar el crecimiento
El proceso no fue completamente lineal. La crisis económica de 1890 golpeó especialmente a los pequeños agricultores y restringió el acceso al crédito.
Una investigación publicada en la Revista de Historia de América recupera incluso cómo el periódico tresarroyense El Libre del Sur describía por entonces a chacareros que habían dejado de trabajar sus tierras debido a las dificultades económicas.
Sin embargo, la agricultura no desapareció. Comenzó a desplazarse desde las pequeñas chacras cercanas al pueblo hacia superficies rurales cada vez mayores. Los cereales empezaban a convivir con una estructura ganadera que todavía seguía teniendo enorme peso.
El comienzo de una identidad que todavía permanece
Lo ocurrido durante aquellos años fue apenas el inicio. La agricultura en el sur bonaerense continuaría expandiéndose durante las primeras décadas del siglo XX hasta convertirse en una de las actividades centrales de la región, con el trigo como cultivo protagonista.
En Tres Arroyos aquella transformación terminó trascendiendo la economía. El cereal pasó a formar parte de la identidad del distrito y, desde 1970, tiene incluso su propia Fiesta Provincial del Trigo. Hoy el Municipio impulsa además una Ruta del Trigo destinada a recuperar y poner en valor ese patrimonio productivo e histórico.
Por eso, detrás de los campos que hoy parecen haber estado siempre ahí existe una transformación extraordinariamente rápida: en 1881 Tres Arroyos tenía apenas 25 hectáreas cultivadas; dieciséis años después ya sembraba 43.495 hectáreas solamente de trigo.
En buena medida, el Tres Arroyos agrícola que conocemos hoy nació durante esos pocos años.







