En resumen, si andás corto de tiempo
Después de la investigación publicada por eltresarroyense, que obligó al Municipio a reconocer oficialmente la contaminación del agua por arsénico, fluoruros y nitratos, no hubo una sola medida concreta.
Los análisis del laboratorio IACA, realizados por el propio Municipio, confirmaron que el agua no cumple con el Código Alimentario Argentino ni con las normas de la OMS.
Desde entonces, el Ejecutivo guardó silencio, el Consejo de Medio Ambiente se desinfló y familias y colegios comenzaron a comprar agua embotellada por su cuenta.
El derecho al agua segura sigue siendo una promesa, no una política.
Noticia completa
En mayo, eltresarroyense publicó los análisis oficiales del laboratorio IACA que el Municipio había ocultado durante meses.
Los documentos confirmaban lo que la comunidad sospechaba: el agua de red en Tres Arroyos contiene arsénico, nitratos y fluoruros por encima de los límites permitidos por el Código Alimentario Argentino y la Organización Mundial de la Salud.
Los resultados eran contundentes:
- Arsénico: 0,05 mg/L (cinco veces el valor máximo permitido).
- Nitratos: 80 mg/L (casi el doble del límite).
- Fluoruros: 1,7 mg/L (por encima del tope de 1,5 mg/L).
La difusión del material, junto con las denuncias contra el subsecretario de Gestión Ambiental Gabriel Francia, generó una ola de reclamos sociales y políticos.
El Movimiento Vecinal exigió transparencia y la reactivación del Consejo Municipal de Medio Ambiente, una herramienta creada por ordenanza pero nunca puesta en marcha.
Bajo esa presión, el Ejecutivo no tuvo más opción que publicar oficialmente los resultados.
El escándalo fue tal que, por unos días, el agua ocupó el centro de la agenda pública.
Pero una vez confirmada la contaminación, no se hizo absolutamente nada.
Silencio, dilación y cansancio
El Municipio no elaboró ningún plan de contingencia, ni proveyó agua segura a las escuelas, ni anunció obras de tratamiento.
El Consejo Consultor de Medio Ambiente se reunió dos veces sin técnicos ni funcionarios clave, y terminó en el mismo limbo que todas las promesas municipales.
Desde entonces, el Ejecutivo dejó de hablar del tema, y Gabriel Francia, aún en su cargo, evita cualquier contacto con la prensa.
Mientras tanto, la situación empeora en silencio:
- Escuelas públicas y jardines comenzaron a comprar agua embotellada para consumo diario.
- Familias enteras hacen lo mismo, invirtiendo de su bolsillo para evitar un riesgo que debería ser gestionado por el Estado.
- No hay nuevas mediciones públicas ni controles independientes.
A casi seis meses de la publicación de los análisis, la gestión de Pablo Garate no dio una sola respuesta sanitaria o técnica.
El problema ya no es ignorancia: es abandono.
El rol del periodismo y la memoria
El agua volvió a ser tema gracias a la investigación de este medio.
Los análisis oficiales no fueron filtrados: fueron obtenidos, analizados y publicados íntegramente por Eltresarroyense para que cualquiera pudiera descargarlos.
Esa presión periodística y ciudadana rompió años de negación.
Hoy, el silencio oficial demuestra que la transparencia no es suficiente si no hay voluntad política para actuar.
Las cifras siguen siendo las mismas, pero la conciencia social cambió: la gente ya no cree que el agua sea “segura”.
Participá
¿Tu escuela o familia compra agua embotellada? ¿Creés que el Municipio debería proveer agua segura hasta resolver el problema?
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