En resumen, si andás corto de tiempo
La fecha proviene de la celebración católica de San Joaquín y Santa Ana, considerados los abuelos de Jesús, aunque sus nombres no aparecen en los evangelios canónicos.
El Día de los Abuelos se celebra el 26 de julio en la Argentina y en varios países por una razón religiosa: esa fecha corresponde a la celebración católica de San Joaquín y Santa Ana, reconocidos por la tradición cristiana como los padres de la Virgen María y, por lo tanto, los abuelos maternos de Jesús.
Sin embargo, detrás de esta explicación aparece un dato poco conocido: los nombres Joaquín y Ana no figuran en los evangelios canónicos. Su historia fue transmitida por textos antiguos que no forman parte de la Biblia y luego quedó incorporada a la tradición de la Iglesia.
Por qué el Día de los Abuelos se celebra el 26 de julio
La elección del 26 de julio está vinculada con el calendario litúrgico católico. Ese día la Iglesia recuerda conjuntamente a San Joaquín y Santa Ana, considerados los padres de María. Al ser presentados como los abuelos de Jesús, la fecha comenzó a asociarse con un homenaje general a todos los abuelos.
El culto a Santa Ana y San Joaquín se desarrolló durante siglos y no siempre se celebró de la misma manera. Según Vatican News, la festividad de Santa Ana fue fijada el 26 de julio en el calendario romano durante el siglo XV, mientras que San Joaquín tuvo distintas fechas. Después de la reforma litúrgica de 1969, ambos fueron reunidos en una sola conmemoración el 26 de julio.
Con el tiempo, una celebración originalmente religiosa se convirtió también en una efeméride familiar y social. Por eso muchas personas la recuerdan aunque no practiquen la religión católica.
Joaquín y Ana no aparecen nombrados en la Biblia
Los evangelios aceptados por la Iglesia no dicen cómo se llamaban los padres de María ni relatan su vida. Los nombres Joaquín y Ana aparecen en escritos apócrifos, especialmente en el llamado Protoevangelio de Santiago, un texto compuesto probablemente durante el siglo II.
La palabra apócrifo no significa necesariamente que todo su contenido haya sido inventado, sino que el escrito no fue incorporado al conjunto de libros reconocidos como parte del Nuevo Testamento. Por esa razón, los relatos sobre la pareja deben entenderse como tradición religiosa y no como una biografía histórica comprobada.
Esos textos cuentan que Joaquín y Ana llevaban muchos años sin tener hijos, que rezaron por descendencia y que finalmente nació María. La historia tuvo una enorme influencia en el arte, la devoción popular y las celebraciones cristianas, aunque sus detalles no puedan verificarse mediante los evangelios canónicos.
No existe una única fecha mundial para todos los abuelos
Aunque el 26 de julio suele presentarse como el Día Mundial de los Abuelos, la celebración cambia según el país. La fecha argentina está relacionada con San Joaquín y Santa Ana, pero otros países eligieron días diferentes por razones culturales, religiosas o institucionales.
También existen conmemoraciones distintas que suelen confundirse. En 2021, el papa Francisco instituyó la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que se realiza el cuarto domingo de julio, cerca de la festividad de Joaquín y Ana. No siempre cae exactamente el día 26, aunque en 2026 ambas fechas coinciden.
Por otra parte, la Organización de las Naciones Unidas estableció el Día Internacional de las Personas de Edad para el 1 de octubre. Esa jornada tiene un alcance diferente: busca visibilizar los derechos, la participación y las problemáticas de las personas mayores, no específicamente su condición de abuelos.
La explicación detrás de esta curiosidad
El Día de los Abuelos del 26 de julio no nació de una declaración internacional única, sino de una antigua celebración católica que tomó como referencia a los supuestos padres de María. La costumbre se extendió y terminó transformándose en una fecha para reconocer el lugar afectivo, cultural y familiar de los abuelos.
Así, una tradición basada en textos religiosos no canónicos terminó dando origen a una efeméride que hoy supera ampliamente su sentido original. El dato más llamativo es justamente ese: millones de personas celebran a los abuelos en una fecha inspirada por dos personajes cuyos nombres no aparecen en la Biblia.




