Una noche calurosa. Un rancho perdido. Una nave flotando sobre los eucaliptos. Y un mate.
Lo que estás por leer no es un cuento de ciencia ficción, ni una historia inventada para un programa de TV. Ocurrió en Tres Arroyos, Buenos Aires, en 1972, y todavía hoy, más de 50 años después, nadie pudo explicarlo del todo.
Este es el caso real (o lo más real que la memoria y el misterio permiten) de Ventura Maceiras, el hombre que aseguró haber tenido contacto directo con extraterrestres, y cuya vida cambió para siempre.

🌙 Noche de eucaliptos, silencio y luces imposibles
30 de diciembre de 1972. Ventura, 73 años, cuidador de una quinta rural a la vera del arroyo Orellano, se sentó a tomar unos mates bajo los árboles, como cada noche. La radio portátil comenzó a crujir y luego murió. Silencio. Zumbido. Algo se acercaba desde el cielo.
“Era como un sombrero grande, con luces que giraban y tiraban chispas”, diría después. Una nave circular de unos 15 a 20 metros quedó suspendida a 15 metros de altura, iluminando todo con un resplandor que hacía crujir el aire. Desde sus ventanillas, Ventura vio dos seres altos, con trajes plateados y mochilas. Uno lo miró. El otro pareció asentir.

Y entonces, como cualquier buen criollo frente a una visita inesperada, levantó el mate y les gritó:
“¡¿Querés un mate, hermano?!”

El gesto más argentino del universo.
⚡ El rayo, la fuga y los animales alterados
La nave comenzó a “bambolearse”. Un rayo de luz blanca le dio de lleno en la cara. Ventura tuvo que mirar hacia abajo. En segundos, la máquina giró sobre sí misma y salió volando por encima de la Ruta 228, dejando un sonido metálico: “she-she-she…”.

En el aire quedó un olor extraño: árnica, azufre, como medicina quemada.
Los animales no estaban bien. Su gata, que había huido despavorida, volvió con el pelaje quemado. Su perro también. Ambos murieron a los pocos días. La copa de los árboles apareció chamuscada.
Y Ventura… empezó a cambiar.
🧬 Algo le pasó: síntomas, poderes y… ¿rejuvenecimiento?
Al día siguiente empezó con náuseas, diarrea, dolor de cabeza. Se le caía el pelo. Las piernas le hormigueaban.
Pero después, según él, sucedió lo inexplicable:
— Le crecieron dientes nuevos donde antes no tenía.
— Volvió a ver sin anteojos.
— Le creció el pelo.
— Se sentía más joven.
— Hablaba de filosofía, astronomía y religión, cuando apenas había terminado primer grado.
La prensa comenzó a hablar de “el gaucho tocado por los extraterrestres”.

🔮 De cuidador de quinta a “mensajero cósmico”
Ventura aseguraba que “ellos” le habían activado capacidades dormidas. Que ahora entendía cosas que antes no. Que podía curar con las manos, recitar poesía espontáneamente, hacer cálculos mentales complejos y… comunicarse con seres de otros planetas.
Dijo que se le habían presentado en sueños, que escuchaba voces con mensajes sobre el destino de la humanidad, y que le dictaban advertencias. Que el Sol se estaba apagando. Que venía una era glacial. Que tenía que transmitir la verdad.
🧍♂️ El segundo encuentro: Arnoil, de Prunio

El 24 de febrero de 1973, volvió a suceder. Esta vez no fue una nave, sino un ser que llegó caminando hasta su tranquera.
Era alto, de piel clara, con ojos rasgados y cabello ondulado. Vestía un mameluco ceñido con un cinturón que tenía una pequeña caja con botones.
Se presentó como Arnoil, del planeta Prunio, “en el centro de la Vía Láctea”. Le habló en castellano, aunque algo rudimentario. Le explicó el funcionamiento de la nave, le contó sobre su mundo, su religión, su sistema energético.
Antes de irse, presionó un botón en la cajita de su cinturón y se desmaterializó, “de los pies hacia la cabeza”, hasta desaparecer en el aire.

🧴 Curar el cáncer, recibir poemas, jugar a las cartas
En los días siguientes, Ventura comenzó a recibir visitas de otros planetas. Ahora no solo de Prunio, sino de Saurnio, Arnei y, según él, pronto llegaría una flota de Plutón.
Traían mensajes. Algunos eran advertencias apocalípticas. Otros eran recetas: una de ellas, para curar el cáncer. Mostró un ungüento que le habrían dado para eso.
También dijo que le enseñaron a jugar a las cartas. Literalmente. Con una baraja española, mostró a periodistas un “truco” que, según él, “le enseñaron ellos”.
En su rancho llegó a construir una pirámide de aluminio donde aseguraba que se cargaba de “energía cósmica”. Se sentaba adentro durante horas.

🧩 Símbolos, banderas y frases que no eran suyas

Uno de los elementos más extraños fue lo que dijo ver dentro de la nave: una bandera azul con un hipocampo coronado (un caballito de mar) y letras extrañas. Al preguntarle qué significaba, respondió:
“En el mar nacen los pichones de hipocampo, y cuando se unen no se separan jamás. Por eso es el símbolo de la unión.”
También recitaba versos que dejaban a todos boquiabiertos. Pero no siempre eran suyos. Algunos eran canciones populares, otros pasajes de revistas. Aun así, su relato mantenía una coherencia emocional que cautivaba.
🕵️♂️ Las investigaciones: ufólogos, médiums y escepticismo
El caso explotó en los medios. LU24, La Voz del Pueblo, radios nacionales, revistas extranjeras. Se acercaron los pesos pesados de la ufología:
- Pedro Romaniuk
- Fabio Zerpa
- Roberto Banchs

También apareció una figura clave: Severina Protta de Troncoso, obstetra local, mística, y fundadora de un “Centro de Estudios Extraterrestres” en Tres Arroyos. Ella llevó a una vidente, que un día antes del segundo encuentro “sintió” que al día siguiente Ventura sería visitado por uno de “ellos”.
Y se cumplió.
🧪 ¿Qué dijeron los médicos y científicos?
Cuando se hicieron estudios:
- Los “dientes nuevos” eran callosidades y raíces antiguas.
- Seguía necesitando anteojos.
- No podía leer ni resolver cuentas complejas.
- Sus datos “científicos” eran inexactos o tomados de revistas.
Uno de los ufólogos más serios, Banchs, concluyó que:
“La historia de Ventura pertenece más a su universo simbólico personal que a una realidad verificable.”

Pero también reconoció que algo pudo haber ocurrido en esa primera noche: tal vez un estímulo real, una luz, un fenómeno, que su mente amplificó hasta convertirlo en una experiencia trascendental.
🎥 Audios, videos y documentos que quedaron
Todavía hoy pueden encontrarse registros originales:
- El audio de la entrevista que le hizo Roberto Colombo en LU24.
- Una filmación en blanco y negro, donde Ventura describe a Arnoil.
- La entrevista en La Voz del Pueblo (enero del 73).
- El informe completo de ONIFE, publicado por Zerpa en Cuarta Dimensión (1974).
- Una investigación reciente de Visión OVNI, firmada por Banchs.
- Menciones en libros internacionales y revistas extranjeras como Flying Saucer Review o Stendek (España).
🧠 ¿Mentira, locura o experiencia alterada?
El investigador español José Antonio Caravaca lo analizó bajo su teoría de “la distorsión”: la mente del testigo completa lo que no puede entender. Una luz, un fenómeno extraño… y el cerebro llena los huecos con símbolos propios.

Según esa visión, Ventura no mintió. Vivió algo tan poderoso, tan fuera de lo común, que su inconsciente usó todo lo que tenía a mano: el mate, la bandera, el hipocampo, los versos, el miedo y el deseo de no estar solo.
🪐 ¿Qué queda hoy de Ventura?

Mucho más que una anécdota. Su historia quedó en los libros, en documentales, en el boca a boca. A veces como chiste, a veces como mito. En Tres Arroyos, durante años, lo conocieron como el hombre verde.
Hasta su muerte, Ventura nunca negó nada. Siguió recibiendo gente, contando lo mismo, convencido de que “ellos” volverían. Decía que en una ocasión viajó en su nave con una mujer argentina que lo visitó, y que juntos vieron la Tierra desde arriba.
¿Pura ficción? ¿Una broma que se le fue de las manos? ¿O el testimonio de alguien que vio algo que el resto no?
🙋♂️ ¿Y vos, qué pensás?

¿Fue real? ¿Fue todo mentira? ¿O Ventura Maceiras simplemente vivió una verdad que no puede medirse con parámetros comunes?
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