En 1935, Tres Arroyos estuvo bastante más cerca de tener una corrida de toros de lo que podría suponerse hoy. No quedó en una conversación informal: el Club Español organizó una comisión para estudiar el proyecto, envió dirigentes a Mar del Plata, buscó un lugar donde realizar el espectáculo, recorrió establecimientos rurales para conseguir animales y contó con acompañamiento municipal.
La historia aparece conservada en la reconstrucción institucional del Club Español publicada por la Federación Regional de Sociedades Españolas. El episodio ocurrió durante los primeros meses de vida de la entidad, cuando comenzaba a organizar actividades recreativas para sus socios.
Una comisión viajó a Mar del Plata para estudiar cómo hacerlo
Una de las primeras propuestas fue organizar lo que la documentación denomina “festivales taurinos”. No era una ocurrencia completamente ajena a la época: Mar del Plata venía realizando espectáculos de este tipo y se convirtió en la referencia elegida por los dirigentes tresarroyenses.
El Club Español pidió información a la Sociedad Española de Mar del Plata y designó a dos integrantes de su conducción, Gervasio Carrera y Miguel de Andrés, para analizar la posibilidad. Ambos viajaron a la ciudad balnearia y mantuvieron reuniones con empresarios vinculados a esos espectáculos.
El contexto ayuda a entender por qué Tres Arroyos miró hacia allí. Mar del Plata había tenido experiencias taurinas desde 1932 y, durante el verano de 1935, funcionó una plaza de toros en Plaza España. Las corridas que finalmente se autorizaron eran incruentas: se realizaban con banderillas sin pincho y espadas de madera para simular la muerte del animal. Crónicas históricas de La Capital registran incluso la presencia de toreros españoles y fotografías de aquellas jornadas.
La cancha de Costa Sud era una de las opciones
Mientras Carrera y De Andrés recababan información en Mar del Plata, en Tres Arroyos comenzaron las gestiones concretas. La Comisión Directiva del Club Español solicitó al Club Costa Sud su campo de fútbol para montar allí el festival.
Había un problema: la cancha se encontraba arrendada al Club Colegiales. Aun así, la reconstrucción institucional señala que el Municipio autorizaba y acompañaba la realización del espectáculo, una señal de que el proyecto había avanzado más allá de una simple propuesta interna.
Salieron a buscar toros en campos de Tres Arroyos
La parte más llamativa de la historia llegó cuando comenzaron a buscar los animales. Los organizadores iniciaron acciones para adquirir toros en establecimientos de la zona y recorrieron campos locales evaluando posibles ejemplares.
El resultado fue inesperado: concluyeron que los toros disponibles en la zona no eran aptos para una fiesta taurina. Ese inconveniente se sumó a las dificultades para conseguir las autorizaciones necesarias, contratar toreros y resolver la fecha del espectáculo.
Finalmente, el Club Español decidió suspender la iniciativa. La intención, según quedó registrada en su historia institucional, era eventualmente retomarla más cerca del verano. Sin embargo, no hay registro de que aquella corrida de toros haya llegado a realizarse en Tres Arroyos.
Una costumbre que en 1935 no resultaba tan extraña
Vista desde la actualidad, la idea parece insólita. Pero en aquel momento los espectáculos taurinos todavía formaban parte de algunas celebraciones vinculadas con colectividades españolas. Mar del Plata ofrece el mejor ejemplo cercano: en 1935 hubo novilladas y corridas incruentas con toreros llegados desde España.
La iniciativa tresarroyense quedó así como una de esas historias que pudieron modificar, aunque fuera por una tarde, la memoria de la ciudad: hubo organizadores, viajes, un posible escenario, apoyo municipal y hasta una búsqueda de toros por los campos del distrito. Lo único que faltó fue encontrar los animales adecuados y superar las demás dificultades para que el espectáculo llegara a concretarse.









