Y no vas a tener que explicar nada. Ni disimular. Ni esforzarte para encajar. Solo vas a ser.
Un día…
No sabés cuándo ni dónde. Pero pasa.
Alguien te va a mirar con ternura y sin juicio.
Te va a ver con tus pliegues, tus silencios, tus gestos raros.
Con tus inseguridades. Con lo que escondés.
Y no va a salir corriendo.
Va a quedarse.
No porque no vea tus sombras.
Sino porque va a ver la luz que hay detrás.
Un día alguien te va a mirar como sos.
Y no vas a sentir vergüenza. Ni culpa.
Ni esa necesidad de gustar, de rendir, de estar bien.
Vas a respirar hondo y decir:
«Te quiero.»
Y esta vez, vas a decirlo en voz alta.
Sin miedo.
Sin actuar.
Sin filtro.
Solo eso: te quiero.






