Obreros que aseguran haber visto una “mujer de blanco”, una foto que muestra una figura imposible, tres pozos ciegos bajo el edificio y un pasado de hospital. La historia que persigue a la Escuela Técnica N.º 1 desde hace más de medio siglo.

🔨 La chispa de 2014

En noviembre de 2014, la Escuela Técnica N.º 1 estaba en plena refacción. El 5 de noviembre, un grupo de obreros aseguró haber visto “algo” dentro de la obra que luego se esfumó en los pasillos. La versión corrió rápido: un trabajador dejó la obra y hasta la ciudad.
Un día después, el 6 de noviembre, la escuela salió a hablar públicamente del tema.
📸 La foto imposible

La leyenda no empezó en 2014. Desde hace más de 50 años circula una fotografía de un horno de fundición que se exhibe en la escuela. Al revelarla, apareció una figura esfumada donde, supuestamente, no había nadie. Ese cuadro se convirtió en el corazón del mito estudiantil.
🕳️ Los tres pozos ciegos

Durante aquellas obras se encontraron tres pozos ciegos. Todo indica que pertenecieron al hospital que funcionaba antes en el predio. El hallazgo avivó aún más la imaginación: ¿quedaron energías de aquel pasado?
🏥 Un terreno con historia

En 1897 empezó a funcionar allí el primer hospital del pueblo. Pero atención: el edificio fue demolido; la actual Escuela Técnica se construyó desde cero en 1961. Lo cierto es que las dos historias se superponen y le dan peso al mito.
🚰 ¿Fantasmas o física básica?

Otros relatos hablan de canillas que se abren solas. La explicación oficial fue clara: son griferías automáticas que pueden fallar. Para golpes y ruidos, el director sumó razones terrenales: corrientes de aire, gatos, palomas.
🏫 La voz de la escuela

El director Lorenzo Albani fue contundente: “no creo en fantasmas”. Contó que recorrió la escuela de noche mil veces y jamás vio nada. Aunque reconoció que el mito de la foto se transmite entre alumnos desde hace décadas.
📚 Una leyenda urbana que no muere

Con todos estos ingredientes —la aparición de 2014, la foto del horno, los tres pozos ciegos, el pasado de hospital— la historia se instaló como parte del folclore tresarroyense.
No hay pruebas científicas, pero sí un relato que cada tanto vuelve y sacude la memoria colectiva.






