La rendición de cuentas 2024 fue rechazada. Pero más allá del dato legislativo, lo que se expuso en el Concejo fue algo mucho más profundo: una grieta entre lo que se dice y lo que realmente sucede. Un oficialismo que intenta defender lo indefendible, y una oposición que muchas veces parece más enfocada en posicionarse que en construir.
Desde eltresarroyense no podemos pasar por alto lo más grave: el oficialismo intenta defender números que mantiene ocultos. En lugar de rendir cuentas, ofrecen discursos llenos de frases vacías, como “la pileta es mucho más que una obra: es inclusión, salud, deporte, contención. No todo pasa por una planilla de Excel”.
Pero justamente, sí debería pasar por una planilla de Excel. Porque si existiera esa planilla, veríamos reflejado que se utilizaron 610 millones del Fondo Educativo para construir una pileta que benefició durante un mes a menos del 1% de la comunidad. Se habla de inclusión, pero lo que hay es un capricho mal disfrazado de política pública.
Y lo más preocupante: anuncian que van a seguir gastando millones en esa misma obra, cuando hay necesidades urgentes —educación, salud, infraestructura— que siguen sin respuesta. En lugar de prioridades, hay propaganda financiada con nuestros propios bolsillos. En lugar de datos, hay relatos.
El concejal Elgart habla de superávit y, en la misma intervención, responsabiliza a Nación por faltantes. ¿Cómo puede sobrar si falta? Si hay superávit, entonces hay recursos mal asignados. Si falta, no debería sobrar. Ambas cosas no pueden ser ciertas al mismo tiempo. Ese “superávit” no es una virtud: es la confirmación de un mal manejo de fondos.
La rendición de cuentas fue rechazada, sí. Pero lo que está realmente en crisis es la credibilidad de quienes administran lo que es de todos. Porque una rendición sin números no es una rendición de cuentas, es una rendición de relatos.
Y con relatos no se arreglan las calles, no se cura el hospital, no se encienden las estufas en las escuelas.






