Pequeñas costumbres que nos ordenan el día y nos recuerdan quiénes somos. ¿Cuántos de estos te acompañan?
- La siesta. Esas horas en que baja el ritmo de nuestra tierra.
- El almuerzo de los domingos con el nono. Mesa larga, salsa que se repite e historias que vuelven.
- Saludar al entrar a un comercio. Un saludo que une generaciones, abre puertas y baja defensas.
- La playa en verano. Sombrilla, viento y ese dia perfecto.
- Los paseos por el Parque Miedan. Paso tranquilo, el sonido del agua y esa charla sin apuro.
- Los domingos al cementerio. Una flor que dice “presente” y un silencio que ordena y conecta.
- Las plazas en tardes soleadas. Los pibes corriendo, mate que gira y vecinos que se reconocen.
- Tomar mates al costado de la ruta. Termo al sol, camiones pasando y planes sin reloj.
Asadito en Parque Cabañas. Fuego lento, mesa de amigos y domingo que se estira.






