domingo, junio 28, 2026
- Advertisement -spot_img

El show debe continu-AR

Más Leídos

ElTresArroyense
ElTresArroyensehttps://eltresarroyense.com
En este medio vas a encontrar entretenimiento, opiniones, análisis y comentarios sobre lo que está pasando, cuestiones sociales, culturales y locales, siempre con una mirada crítica y constructiva. Nuestras articulos editoriales e investigaciones buscan ser una voz que acompañe, cuestione y dialogue con nuestros lectores, aportando una perspectiva propia sobre lo que sucede en Tres Arroyos y en el mundo. Este es un lugar para pensar juntos y construir desde la palabra.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -

El espectáculo eterno

En la Argentina parece que los presidentes gobiernan con un pie en la Casa Rosada y otro en el escenario. Cambian los nombres, pero no el guion: luces, canciones, bailes, gestos de vedette. El último episodio fue Javier Milei cantando en el Movistar Arena. Pero, seamos honestos: no es nuevo.

Menem corrió con su Ferrari a 200 km/h, recibió a los Rolling Stones en Olivos y bailó con odaliscas en televisión. Cristina Fernández bailaba en Plaza de Mayo junto a El Choque Urbano mientras en Tucumán ardían saqueos y la represión dejaba muertos. Mauricio Macri transformó el balcón presidencial en escenario de bailes con globos de colores y coreografías improvisadas. Distintos protagonistas, mismo show.


La hipocresía en primer plano

El espectáculo político no sólo se repite: también revela la hipocresía de quienes lo relatan. Antonio Laje recordó cómo en 2013 Cristina bailaba y Boudou tocaba con La Mancha de Rolando “mientras el país estaba incendiado por levantamientos policiales”. Luis Novaresio, en cambio, habló del presente: “Mire, Presidente, el contexto: jubilados con 70 mil pesos, el Garrahan en crisis, funcionarios sospechados. ¿De verdad da para un recital en un estadio?”.

Periodistas que ayer callaban hoy se escandalizan. Voceros que antes justificaban hoy condenan. Y lo inverso: críticos que señalaban el “circo populista” hoy relativizan los mismos gestos porque los protagoniza Milei. La coherencia brilla por su ausencia.


El populismo reciclado

El discurso libertario se presentó como el antídoto contra el populismo. Pero cuando el presidente canta, se victimiza, arma su relato heroico y llena estadios, el espejo devuelve otra imagen: es exactamente el mismo recurso populista que decía combatir. Cambian las canciones, no la lógica.

Lo más preocupante es la reacción de la audiencia. Los que votaron para que esto cambie, comienzan a defenderlo. Ya no sostienen ideas: defienden la camiseta. Como ocurrió tantas veces, la ideología se rinde ante el fanatismo.


Crítica transversal: si está mal, está mal

Desde esta editorial lo decimos con claridad: el problema no es Milei, ni Cristina, ni Macri, ni Menem. El problema es que gobernar se vuelva un espectáculo mientras millones de argentinos viven en la pobreza, sin agua, sin luz, sin trabajo digno.

Si ayer criticamos los shows populistas, debemos criticarlos hoy también. No importa la bandera. La coherencia exige una crítica transversal, dirigida a los errores, no a las camisetas.

Mientras haya un solo argentino que sufra, ningún presidente debería subirse a un escenario a cantar, bailar o jugar a ser rockstar. Porque quien tiene la responsabilidad de gobernar no está para entretener: está para resolver.


El verdadero festejo

La política argentina se acostumbró al show porque sabe que el aplauso tapa los problemas. Pero el verdadero festejo no es llenar un estadio: es que no haya hambre, que los jubilados cobren con dignidad, que un hospital funcione, que una escuela no se caiga a pedazos.

Ese día, cuando no haya un solo argentino sufriendo, sí habrá motivos para bailar. Hasta entonces, cualquier espectáculo es apenas otra función de un circo que ya vimos demasiadas veces.


👉 Este editorial lo leíste en eltresarroyense, un medio nacido en Tres Arroyos y hecho para todo el país. Compartilo, difundilo: ayudanos a construir una crítica coherente, firme pero sin violencia. Porque la política no puede ser un show: tiene que ser una solución.

- Advertisement -spot_img
- Advertisement -spot_img
- Advertisement -spot_img
- Advertisement -spot_img

Ultimos

Entradas relacionadas