Por qué escribe este medio sobre él: porque nació en Tres Arroyos y llevó a la guitarra argentina —la nuestra— a circuitos de concierto sin perder el pulso criollo. Su nombre debería estar en el mapa cultural local con el mismo énfasis con que recordamos a nuestros grandes docentes, escritores y atletas.
Una vida entre dos lenguajes
Roberto Lara (Tres Arroyos, 23/5/1927 – Buenos Aires, 3/11/1988) se formó desde niño y desarrolló una carrera de guitarrista de concierto con giras y presentaciones en los principales teatros del país (Colón, Cervantes, San Martín, Odeón) y fechas en Brasil, México y Europa. En su programa convivían Bach o Tárrega con el paisaje sonoro argentino: Fleury, Guastavino, Williams, Aguirre, Ginastera. Esa mezcla —técnica clásica + identidad— fue su marca. }

Discos que lo explican
Para entender a Lara, hay que escucharlo.

- La guitarra de concierto (1959) lo muestra en clave académica, con un sonido austero y limpio, registrado en vinilo y hoy disponible en digital.
- Argentina: The Guitar of the Pampas (reedición póstuma) funciona como carta de presentación internacional: guitarra sola, repertorio criollo y climas de llanura.
- Obras para guitarra de Abel Fleury (1988) es su declaración estética: 20 piezas que van de la chacarera al malambo, con títulos como Trinos y alas, Milongueo del ayer o Fortín Kakel.
El puente con la raíz: Fleury, pero también barrio

Lara no “folklorizaba” la sala de concierto: la dignificaba. En entrevistas de 1980 se lo escucha defender que no hay “música subalterna” y que, si no somos argentinos en el gesto musical, perdemos algo esencial. Su idea de transcripción y programación construía un puente entre academia y cultura popular.
La pista local que faltaba: “Los Llaneros”
Lo nuevo —y que rara vez figura en sus biografías— es su trama local previa. En archivos de El Periodista de Tres Arroyos aparecen dos datos clave:
- un testimonio familiar que indica que “tenía una orquesta que se llamaba Los Llaneros” y que además tocaba el bandoneón;
- una crónica de orquestas típicas donde se lo menciona como cantante de Los Llaneros.
Esto abre otra lectura: antes del guitarrista de concierto, hubo un músico de orquesta popular, de pista y micrófono, que conoció el pulso del baile y la voz.
Por qué eso importa
Porque explica su autoridad para llevar repertorio criollo a la sala sin caricatura. El Lara que escuchamos en Estilo pampeano o El cuando no “ilustra” la pampa: la respira. Haber cantado y bandoneoneado en la escena local lo corría del estereotipo del clásico que mira de lejos. Y eso, para Tres Arroyos, es identidad y método: primero vivís la música, después la elevás.

Tres momentos para escucharlo hoy
- Trinos y alas (Fleury): miniatura precisa, fraseo sobrio.
- Milongueo del ayer: balance entre danza y contemplación.
- Argentina: The Guitar of the Pampas (álbum): su manifiesto internacional.
Qué nos deja como ciudad

- Un estándar de calidad: se puede nacer acá y tocar en el Colón sin dejar de sonar a campo abierto.
- Un repertorio para escuelas y conservatorios: Fleury como columna vertebral; Guastavino para trabajar color; Williams y Aguirre para fraseo y forma.
- Una historia para narrar: del club y la orquesta típica a la sala grande. La biografía de Lara, contada así, inspira a nuevas generaciones.
Entre partituras y afectos
La obra de Roberto Lara no se sostiene solo en virtuosismo: también late su vida íntima. En el álbum Obras para guitarra de Abel Fleury aparecen dedicatorias que revelan al hombre detrás del concertista: una vidalita “a mi hijo Abel Eduardo”, una cueca titulada Guaymallén “a mi esposa”. Esos gestos familiares, incrustados en las partituras, muestran que su guitarra no hablaba únicamente de la pampa o de los escenarios: hablaba también de hogar, de vínculos, de los afectos que lo acompañaban en silencio.






