Lo que vas a leer en este artículo
Tres Arroyos esconde más historias de las que creés. Desde una piedra fundamental que juega al escondite con los historiadores, hasta un barrio que parece teletransportado desde Cataluña, pasando por un obelisco que homenajea a alguien… pero con la fecha equivocada. En este artículo te contamos algunas de las curiosidades más insólitas de la ciudad.
Artículo
1. El enigma de la piedra fundamental desaparecida
Si alguna vez caminaste por la Plaza San Martín y sentiste que estabas pisando historia, probablemente estabas en lo cierto… aunque nadie sabe exactamente dónde.
Corría el año 1910, cuando la colectividad italiana de Tres Arroyos decidió conmemorar el Centenario de la Revolución de Mayo dejando su propia huella en la ciudad. La idea era construir un monumento en honor a la comunidad italiana y, como primer paso, enterraron una piedra basal con varios elementos simbólicos, documentos y objetos de la época.

Una piedra basal es una piedra simbólica que se coloca en la base de un edificio, monumento o estructura importante al momento de su construcción. Generalmente, contiene inscripciones, fechas o elementos representativos del evento que se conmemora. En algunos casos, también se entierran cápsulas del tiempo con documentos o recuerdos de la época.generalmente las piedras basales son de gran tamaño y peso, ya que están pensadas para ser un elemento estructural simbólico y duradero.
Hasta ahí, todo bien. El problema es que el monumento nunca se construyó y la piedra quedó enterrada, perdiéndose su ubicación exacta con el paso de los años.
En 1984, en el marco del aniversario de Tres Arroyos, se intentó recuperar la piedra, pero nadie pudo dar con ella. Se hicieron más intentos en años posteriores… y nada. Algunos dicen que la piedra fue removida en una remodelación de la plaza y llevada a otro lugar sin que nadie lo registre. Otros sostienen que simplemente sigue ahí, esperando a que alguien la encuentre.
¿Será que en algún momento se convertirá en la versión local de un «tesoro oculto»? Lo cierto es que hasta hoy, la piedra fundamental sigue desaparecida y, mientras tanto, la historia de Tres Arroyos sigue sumando misterios sin resolver.
2. Un barrio catalán en pleno campo
San Mayol es una localidad de Tres Arroyos con un barrio que parece salido directamente de Barcelona. Entre 1934 y 1935, el doctor Francisco «Paco» Masferrer y su esposa Arsinda Mayol decidieron replicar en la llanura un barrio obrero típico de Cataluña.

El único problema es que en San Mayol no había obreros industriales a gran escala, así que las casas quedaron como una especie de reliquia arquitectónica, un guiño a la tierra natal de sus fundadores. Es decir, si alguna vez te preguntaste cómo sería mezclar el campo argentino con el modernismo catalán… la respuesta está en Tres Arroyos.
3. El monumento con la fecha equivocada
Si vas a levantar un obelisco en honor a alguien, al menos asegurate de que los datos sean correctos. En 1935, se erigió en Tres Arroyos un monumento llamado «El Centinela del Desierto» en homenaje al Coronel Benito Machado. Todo bien hasta ahí, pero hay un pequeño detalle: la fecha de fundación de la ciudad que aparece en el monumento… es errónea.

El obelisco, además, está casi olvidado, sin señalizaciones y en un estado bastante venido a menos. Es como si el tiempo hubiera decidido hacerle justicia irónica al error y dejarlo ahí, perdido en la inmensidad de la pampa.
4. El pino de San Martín en la Plaza San Martín
En 1952, como parte de los homenajes al General José de San Martín, se plantó un retoño del famoso Pino de San Lorenzo en la Plaza San Martín de Tres Arroyos. Este árbol, bajo el cual San Martín descansó tras la batalla de San Lorenzo, tiene descendencia en varias ciudades del país.

Lo curioso es que muchos vecinos pasan todos los días por la plaza sin saber que están caminando junto a un pedazo de historia viva. Así que la próxima vez que veas ese pino en la plaza, recordá que tiene más años de linaje que varias familias de la zona.
5. La cápsula del tiempo bajo el busto de Dardo Rocha
Si hay algo que Tres Arroyos dejó preparado para el futuro, es este cofre del tiempo que espera pacientemente bajo el busto de Dardo Rocha en la Plaza San Martín.
Durante los festejos por el centenario de la ciudad en 1984, se decidió enterrar un cofre sellado con elementos representativos de la época. Dentro de esta cápsula del tiempo hay firmas y datos de vecinos, fotografías, diarios de la época, una guía telefónica de 1984, medallas conmemorativas y una carta del entonces intendente Jorge Foulkes, dirigida a quien sea intendente en el año 2034.

La idea es que este mensaje del pasado se abra el 24 de abril de 2034, cuando Tres Arroyos cumpla 150 años. Será interesante ver cómo cambió la ciudad en medio siglo y si el intendente del futuro encuentra respuestas en el mensaje de su antecesor… o si se pregunta por qué alguien guardó una guía telefónica en lugar de algo más útil.
Conclusión
Tres Arroyos no es solo una ciudad de campo con buena gente y excelentes medialunas. También es un lugar lleno de historias insólitas, misterios sin resolver y detalles que la hacen única. Así que la próxima vez que camines por la Plaza San Martín o pases por San Mayol, mirá a tu alrededor… capaz estás parado sobre una historia perdida.
Ahora te toca a vos: ¿Conocías alguna de estas historias? ¿Sabés de otra curiosidad de Tres Arroyos? Contanos en los comentarios.






