lunes, junio 8, 2026
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Militar sin pensar: Cuando la política exige fe, obediencia y sacrificio

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David Niztzschmamn
David Niztzschmamnhttps://eltresarroyense.com/category/autores/david-niztzschmamn/
Un alma sensible, de lágrima fácil y risa rápida. Prefiero morir en el intento antes que morir por no intentarlo. Con la valentía suficiente para jugársela a pesar de los miedos. Acepto la verdad aunque duela, porque sé que el dolor es pasajero, pero la verdad es eterna. Nacido en la ciudad del Fernet, adoptado por la ciudad del tango y sus conurbanos. De paseo por el país del chile picante y las playas paradisíacas, ahora atraído por un magnetismo inexplicable hacia Tres Arroyos. Padre, padrastro, compañero y amigo. Pero, ante todo, humano. Porque al final, la verdad siempre pesa menos que el miedo.

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La palabra «militar» proviene del latín militare, que significa «servir como soldado». Deriva de miles, militis, que no es otra cosa que «soldado». Es decir, militar es servir, luchar y obedecer.

Ahora bien, si la militancia política tiene esta misma raíz, la pregunta es inevitable:

¿Está usted sirviendo como un soldado? ¿Es esto una guerra? ¿A quién le está rindiendo obediencia?

Militar, en su sentido original, implica disciplina y subordinación. Pero la política no debería ser un ejército. No se trata de recibir órdenes y ejecutarlas sin pensar. Sin embargo, la militancia muchas veces se parece más a una estructura militar o religiosa que a un espacio de debate y pensamiento crítico.


Militar no es pensar

El militante ideal, según los partidos, no duda, no cuestiona, no se permite reflexionar demasiado. Su rol es defender a su espacio, repetir consignas y cerrar filas contra el enemigo. El pensamiento crítico es castigado dentro de muchos movimientos políticos. Preguntar demasiado es ser “poco comprometido”. Cuestionar una estrategia es ser “funcional al adversario”. Criticar un líder es ser “un traidor”.

Así, la militancia se convierte en obediencia ciega. Se deja de militar por una causa y se empieza a militar por un partido, una figura o una estructura de poder. No importa lo que hagan, hay que defenderlo. No importa si antes se criticaba algo, si lo hace “el nuestro”, se justifica.

Si usted está repitiendo doctrinas, usted no está pensando críticamente.

Pero si militar significa servir como un soldado, la pregunta es: ¿A quién está sirviendo?


Militar es creer: Cuando la política se convierte en religión

Para muchas personas, la militancia no es solo una participación política, es una fe. No sigue principios, sigue líderes. No se guía por hechos, sino por dogmas. Y lo más peligroso: no admite cuestionamientos.

📌 ¿Cómo se comporta una militancia religiosa?

  • Cree sin verificación.
  • Defiende sin analizar.
  • Justifica lo injustificable: en el triste caso de nuestro distrito, se defienden gastos millonarios en recreación mientras hay gente sin agua, sin suficiente abrigo y sin una alimentación adecuada.

Un político puede contradecirse, cambiar de opinión, hacer lo que antes criticaba, y su militante seguirá defendiéndolo, como si se tratara de una cuestión de fe. Como si dudar fuera una traición. Pero la política no debería ser una religión. No se trata de creer sin pruebas, sino de exigir coherencia y resultados.

📌 Si usted no puede señalar un error dentro de su propio espacio sin ser atacado, no está en un partido político. Está en una iglesia.


Militar es sacrificarse: ¿Hasta dónde?

La militancia exige compromiso, pero hay una delgada línea entre el compromiso y el abuso. Muchos partidos utilizan a sus militantes como piezas descartables: los explotan, los obligan a entregar su tiempo, su energía, su vida personal, su dignidad.

📌 Se nos dice que militar es:

  • Hacer campaña sin cobrar un peso.
  • Defender ideas que quizás ni se entienden del todo.
  • Sacrificarse por “el proyecto”, aunque el proyecto solo beneficie a unos pocos.

Los líderes no madrugan para pegar afiches, no caminan bajo la lluvia para entregar panfletos, no pierden fines de semana discutiendo en redes sociales. Pero esperan que sus militantes lo hagan.

Entonces, otra pregunta es inevitable:

¿Milita por una causa o está siendo utilizado? ¿Hasta dónde llevará su sacrificio? ¿Hasta dónde llevará su indiferencia al dolor ajeno?


Poniéndole fin al verso

Usted tiene la opción de conocer, en lugar de creer. De pensar, en lugar de repetir.

Militar no debería ser obedecer ciegamente, defender por defender, sacrificarse hasta la humillación. La política no es un ejército ni una iglesia. No se trata de repetir consignas, sino de construir con pensamiento propio. Si usted esta repitiendo doctrinas, usted no esta pensando criticamente.

Usted es el responsable de sus actos, y sus actos recaerán sobre su conciencia, no sobre la de su líder.

Si le exigen lealtad absoluta, si no puede criticar, si le piden que se sacrifique sin pensar, entonces esta siendo victima de un abuso.

Si usted justifica la falta de agua, de abrigo y de alimento, si defiende el dolor ajeno solo porque su partido lo dice, no está militando por el pueblo. Está militando para el poder.

Hoy puede elegir.


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