Según la leyenda, el 15 de junio de 1219, durante la batalla de Lyndanisse —en lo que hoy es Estonia—, los daneses estaban a punto de perder.
Entonces, el cielo se abrió y cayó un estandarte rojo con una cruz blanca.
El ejército lo tomó como señal divina, recuperó fuerzas y ganó la batalla.
Así nació el Dannebrog, la bandera de Dinamarca, considerada la más antigua del mundo aún en uso.
Aunque los historiadores no encontraron pruebas de aquel “milagro”, el símbolo perdura hace más de 800 años, y para los daneses, sigue representando algo muy real: la fe en su propio destino.



